como niebla matutina

tenía como norma no hablar jamás del contenido de las novelas que estaba escribiendo. era una especie de superstición. hay cierto tipo de cosas que, una vez traducidas en palabras, se desvanecen como la niebla matutina. los sutiles matices se convierten en delgadas bambalinas. el secreto deja de serlo.












es de uno de los relatos de murakami de sauce ciego, mujer dormida... de la piedra con forma de riñón que se desplaza día tras día... marqué la cita en el libro porque al leerla sentí que murakami ponía en palabras algo que he sentido y que nunca he sabido expresar...







riete... pero cuando empiezo alguna novela, cuando por fin encuentro un primer capítulo que seguir... no puedo hablar de ello hasta que está terminada... es complicado... una especie de superstición... no hablar de las cosas hasta que no las has terminado...







no sé... es dificil explicar lo que escribes mientras lo escribes... quizás es el miedo a no ser capaz de llevar a cabo lo que te has propuesto... el saber por experiencia que las musas son caprichosas, que después de una semana sin dormir... escribiendo a todas horas... pueden venir tres semanas en las que no seas capaz de juntar dos palabras y la historia termine en la papelera de reciclaje... o que simplemente lo que empezó siendo una cosa, acabe siendo otra... no sé...







es complicado como digo, por eso quizás creo que entiendo a lo que se refiere murakami cuando dice que hay cierto tipo de cosas que, una vez traducidas en palabras, se desvanecen como la niebla matutina... quizás a las musas no les guste que contemos sus secretos antes de que estén terminados... quizás las historias solo puedan ser contadas de una determinada manera y al resumirlas en palabras perdemos la magia de los detalles sin darnos cuenta... y son esos detalles los que realmente hacen las historias... ves! no sé explicarlo... solo sé que de estas cosas no se habla... porque entonces el secreto deja de serlo...

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