el capitán salió a comer

buen día hoy en el hipódromo, estuve a punto de barrer.




pero se aburre uno allí, hasta cuando está ganando. es la espera de 30 minutos entre carreras, tu vida goteando en el espacio.











así empieza el capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco de bukowski... y ese es mas o menos el tono que mantiene... bukowski y su manera de contarnos las cosas... el último bukowski, el escritor consagrado que escribe un diario en el ordenador y nos cuenta sus días mezclados con reflexiones geniales... carreras de caballos, que los gatos duermen veinte horas, las pruebas de su último libro de poemas, anécdotas...











cada nueva línea es un comienzo y no tiene nada que ver con las líneas que la han precedido. todos empezamos de cero cada día. y, por supuesto, no tiene nada de sagrado. el mundo puede vivir mucho mejor sin escritura que sin fontanería. y en algunos lugares del mundo hay muy poco de ambas cosas, claro que yo preferiría vivir sin fontanería, pero yo estoy enfermo.











el tema de la escritura es recurrente, y lo desmitifica a la vez que te cuenta que es lo mas importante... curiosa contradicción, inevitable... bukowski con setenta años escribe casi cada noche... el libro es un diario... en el que se mezcla la propia escritura con las carreras de caballos, con la búsqueda de inspiración y con el escribir por escribir, como necesidad... como manía inevitable...











subí arriba y me senté delante del ordenador. es mi nuevo consolador. mi escritura se ha duplicado en potencia y rendimiento desde que lo tengo. es una cosa mágica. me siento delante de él como la mayoría de la gente se sienta delante del televisor.











yo me compré una máquina de escribir después de leer a bukowski. aún no había cumplido los veinte años, ahorré, me fuí sola a una tienda de máquinas de escribir y me compré la mas barata que tenían... era la única que me podía permitir... y aquel verano me lo pasé escribiendo en mi habitación, sentada en el suelo con la máquina de escribir encima de la cama y el cenicero lleno... porque quería ser escritora y la máquina de escribir era indispensable en mi sueño... leer ahora como bukowski descubrió las maravillas del ordenador ha sido genial... porque es mas o menos lo que pensé yo (lo que pensamos todos) cuando pasé de escribir a máquina a tener mi ordenador portatil... la facilidad para quitar y poner, para corregir...











yo solía necesitar una noche para hacer el trabajo, y luego la siguiente para corregir los errores y los descuidos de la noche anterior. las faltas de ortografía, los errores de tiempos verbales, etc., se pueden corregir ahora en el texto original, sin tener que volver a teclearlo todo, ni insertar fragmentos ni tachar cosas.











también habla en un capítulo de como con un fogonazo azul perdió el trabajo de toda una noche... lo que me recordó un par de momentos parecidos, ya sabes: "disculpe las molestias"...











hasta en mis momentos más bajos siento el burbujeo de las palabras dentro de mi, preparándose. no estoy en un concurso. nunca quise fama ni dinero. quería poner la palabra en la página como yo quería, eso es todo. y tenía que poner las palabras en la página o me sentía superado por algo peor que la muerte. las palabras no como algo precioso, sino como algo necesario.











cómo no adorarlo? cómo no amarlo cuando pone en palabras sentimientos así? ese burbujeo... ese poner la palabra en la página... ese sentimiento que no te sabes formular hasta que lo lees... las palabras no como algo precioso, sino como algo necesario...







siempre es un placer leer a charles... qué le voy a hacer, ya lo he dicho demasiadas veces, si estoy enamorada de él?

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