miércoles (que vuelve a parecer sábado), seguramente porque esta tarde cerramos, aunque a mí me tocará bajar a trabajar... y es lo que tienen los finales de año, que aunque parece que no, conllevan una serie de problemas técnicos (cerrar provisionalmente el año, porque de verdad no lo cerraremos hasta finales de febrero; abrir en conta y en gestión el año que está a punto de empezar; y poner los contadores de tiquets, facturas y demás a cero, para el día dos poder empezar a funcionar con normalidad) y además, antes de hacer todo eso, habrá que facturar...
y te estarás preguntando, que hago aquí tecleando con todo lo que tengo que hacer hoy, y la respuesta es tan simple como que te escribo desde la caja, así que como no puedo hacer nada (la tienda está vacía y mis compañeros que son muy majos me están cogiendo el teléfono), he decidido abrir el editor y rebuscarme las palabras para contarte algo en esta última mañana del año...
se acaba el año y ya te dije ayer que no soy de balances, ni de resúmenes, ni de nada de eso... y no es que este año haya sido especialmente malo, pero si que es cierto que este año no empezó bien (de sobra lo sabes, ya que estuviste conmigo en mis dramas laborales, morales, existenciales y familiares... se acaba un año de ansiolíticos, de pesadillas, de miedos y de dudas a las que todavía no he sido capaz de responderme... lo que sí he sido capaz es de dejarme los trankimazines que me han ayudado a respirar durante meses...), así que soy sincera si te digo que no me da pena que se acabe este dos mil catorce... sólo espero que dos mil quince sea un año tranquilo... poquito más pido...
y no quería hacer balance, pero algo de balance, creo que he hecho... así que cambiando de tema te voy a contar que estuve leyendo un librillo de aquellos de la mondadori que vendían en los kioskos cuando yo iba a la universidad... aquellos librillos de poesía que costaban trescientas cincuenta de las antiguas pesetas, y que encontré en esa web que te ofrece los fondos de varias librerías de viejo... y me compré tres (porque eran muy baratos) y después de los ensayos de brodsky, los estuve buscando (porque no recordaba dónde los había puesto...), y acabé leyéndome el de versos profanos de sor juana inés de la cruz... y me vas a permitir que te copie uno de los poemas que copié, porque aunque cierto es, que nada tiene que ver con las fechas en las que estamos, la verdad es que al leerlo, no he podido evitar sentir que este poema es justo lo que me hacía falta recordar un día como hoy...
de una reflexión cuerda con que mitiga el dolor de una pasión
con el dolor de la mortal herida,
de un agravio de amor me lamentaba,
y por ver si la muerte se llegaba
procuraba que fuese más crecida.
toda en su mal el alma divertida,
pena por pena su dolor sumaba,
y en cada circunstancia ponderaba
que sobraban mil muertes a una vida.
y cuando, al golpe de uno y otro tiro
rendido el corazón, daba penoso
señas de dar el último suspiro,
no sé por qué destino prodigioso
volví a mi acuerdo y dije: qué me admiro?
quién en amor ha sido más dichoso?
sor juana inés de la cruz
y ahora corto y cierro, que el jefe quiere enviar una foto por correo electrónico, pero no sabe como reducirla, y me ha pedido que lo haga yo...
pd. y para todo aquel que decida pasar por estas playas en un día como el de hoy, feliz año nuevo... a ver si dos mil quince nos cumple, al menos, un par o tres de sueños...
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