sobre las memorias de nadiezhda mandelstam...

viernes y te escribo desde el despacho...


viernes de sueño y de discusiones por distintas opiniones... mira la hora que es y a mí ya me ha dado tiempo de discutir con el jefe... pero es que hay temas en los que no nos pondremos de acuerdo en la vida... distintos modos de entender un negocio, pero como él es el jefe, me limito a dar mi opinión y a acatar sus decisiones... al fin y al cabo, él decide, y además, tiene mas experiencia...





el caso es que yo hoy no venía a contarte mis rutinas... yo hoy venía a hablarte de un libro de esos que se te quedan en alguna parte del alma sin darte cuenta... uno de esos libros preciosos y dolorosos que te recuerdan los porques de la lectura... uno de esos libros de los que hablas mientras los lees, porque sus letras forman parte de tu día... uno de esos libros que te cuesta dejar al terminarlo (releí tres veces el final antes de cerrarlo)...


contra toda esperanza, las memorias de nadiezhda mandelstam...


aunque he de admitir que no la buscaba a ella cuando escribí "mandelstam" en el buscador de una librería virtual, sino a su marido, el poeta ruso osip mandelstam, del que leí algo en las prosas de la ajmátova... pero aparecieron estas memorias, y como la ajmátova también me había nombrado a nadiezhda (la esposa del poeta), me enamoré del libro (fue un flechazo) y lo pedí... claro...


(no te preocupes, que días después encontré un libro de su marido, y ya lo tengo por casa esperando su turno)


el caso es que leí estas memorias hace unos días... unas memorias que empiezan con la primera detención de mandelstam en mil novecientos treinta y cuatro... y nadiezhda mandelstam nos irá contando aquellos años de terror en la rusia stalinista...






al conocer alguna nueva detención, jamás preguntábamos: "por qué le han detenido?". pero como nosotros había pocos. la gente, loca de miedo, se hacía esa pregunta con el único fin de autoconsolarse: si son detenidos por algo, a mí no me llevarán, no hay ningún motivo. se las ingeniaban para inventar causas y justificaciones de cada detención: "es cierto, se dedicaba al contrabando", "se permitía cada cosa!", "yo misma le he oído decir...".

nadiezhda mandelstam (contra toda esperanza)








a través de estas memorias, esta increible mujer nos irá contando la primera detención del poeta por un poema contra stalin... nos contará sus sospechas (ya que sólo ocho personas conocía su existencia), y nos hablará del miedo a hablar, del miedo a decir algo a alguien que puediera ir a denunciarlo... nos hablará de los ayudantes y de los soplones, y de como cualquiera podía denunciarte, ya fuera por ideología o por miedo... nos hablará de los registros y de la desaparición de los poemas... poemas que ella iba escondiendo, en casas de amigos, varias copias siempre, para intentar salvar la obra de su marido, al que nadie se atrevía a publicar ya desde los años veinte...


esta increible mujer nos contará como siguió a su marido al exilio, nos contará los favores que pidió, y los gestos generosos e inesperados, que pese al miedo y a la miseria, se seguían produciendo... nos contará los años en voronezh (que pese al hambre y a las dificultades, ella nos cuenta como si hubieran sido un regalo), y el intento de vuelta a moscú, y la segunda detención de mandelstam, y sus intentos por intentar saber, exactamente cuando murió su amor, interrogando a todos aquellos que pudieron haberlo encontrado en el campo donde fue enviado...


y entremezclada con su historia, nadiezhda mandelstam nos irá contando otras historias... como la historia de una de sus patronas, y la chocolatina que tiró en uno de los trenes con destino a siberia... o la historia de la mujer que memorizó la carta que su marido quería enviar, y cuando consiguió volver del destierro, muchos años después, la escribió y la entregó a quien iba dirigida... o como los tipógrafos entretenían a mandelstam para, antes de que se fuera, darle un paquete con comida, cuando ellos mismos, pasaban privaciones... o la historia de cuando ella misma (tras la muerte de mandelstam) trabajaba en una fábrica textil, y recitaba los versos de su marido para no olvidarlos, mientras vigilaba las máquinas durante la noche, y cuando fue llamada al despacho de personal, y los demás operarios la siguieron para evitar que se la llevaran, y como aquella noche al salir de la fábrica, iban dejando unas monedas en su ventana al pasar, y le susurraban que se fuera...


y se me empañan los ojos mientras tecleo, porque esta historia me ha conmovido tanto que no sé poner en palabras lo que leerla ha significado... porque como creo que ya te he dicho, no hay revanchismo en sus letras... y pese a la amargura, hay incluso dulzura... no sé como explicarlo... que es una preciosidad... y que no puedo dejar de dar las gracias a la santa casualidad por haber encontrado este libro mientras buscaba otro...


y antes de cortar y cerrar, me vas a dejar que deje otro trocito... aunque la verdad es que habría copiado las seiscientas páginas que tiene el libro...






mandelstam y yo nos conocimos el primero de mayo de 1919; me contó que los bolcheviques habían respondido al asesinato de uritzki con una "hecatombe de cadáveres"... nos separamos en mayo de 1938. no tuvimos tiempo de decirnos nada: nos interrumpieron a media palabra y no nos dejaron despedirnos.

nadiezhda mandelstam (contra toda esperanza)





y corto y cierro... que se me han vuelto a empañar los ojos...

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