sobre la duquesa de langeais...

martes y te escribo desde el despacho...


la migraña sigue aquí... pero no te preocupes, que no es de las malas... es de las que molestan pero que dejan pensar... no con mucha claridad (para qué te lo voy a negar) pero me permite seguir mis rutinas de despacho, que por suerte, hoy no exigen demasiado de mí...


ya tengo la caja hecha, los mails en orden, he metido un par de albaranes (de los facilitos), y los talones en sobres... también tengo ya hecha la compra, y en un ratito me subiré a hacer la comida... que la verdad es que soporto mejor la luz de la cocina, que la luz de los tubos fluorescentes del despacho (que entre tú y yo: me están matando).


y quería ir a la librería que hay al otro lado de la gran vía a celebrar el día del libro, por si a las siete y media cuando cerremos no tengo fuerzas para ir a ningún lado... pero no creo que me dé tiempo esta mañana... así que ya te contaré, si voy a algún sitio, o si termino celebrando el día del libro de manera virtual, y pido algo a la casa del libro, que me acaba de llegar un mail que dice que hoy hacen un diez por ciento de descuento y que además los portes son gratis...





en fin... que lo que yo venía a contarte hoy es que la semana pasada estuve leyendo la duquesa de langeais de balzac... terminando así (sin habérmelo propuesto) de leer la trilogía de los trece (que comienza con ferragus y termina con la muchacha de los ojos de oro, y que yo, para variar, me he leído desordenada...)






en una ciudad española situada en una isla del mediterráneo, existe un convento de carmelitas descalzas donde la regla de la orden instituida por santa teresa se conservó con el rigor primitivo de la reforma debida a esta ilustre mujer. ese hecho es verdadero, por extraordinario que pueda parecer.

balzac (la duquesa de langeais






y así empieza balzac a contarnos esta histoira... en una isla del mediterraneo (que pa'mí que es mallorca) cuando llegan los franceses, y entre ellos montriveau, que va por europa, buscando a su amada en los conventos... y al escuchar la música en la iglesía, está casi seguro de que su amada está allí... y cuando escucha su voz en el coro, entonces está seguro... así que pregunta si hay alguna francesa en el convento, y cuando le dicen que sí, pide entrevistarse con ella, por si quiere mandar algún mensaje a su familia... y entonces los antiguos amantes se encuentran, pero ella no quiere dejar los hábitos para huir con él, y él trama un plan para secuestrarla...


y entonces balzac nos cuenta los amores de montriveau y la duquesa de langeais... nos cuenta que ella estaba casada, y sus entrevistas en su casa... nos cuenta como el amor de él al principio es cierto, y él de ella, puede que fingido... nos cuenta el castigo al que él la somete cuando descubre su falsedad, y como ella, justo en ese momento, se da cuenta de que lo ama de verdad... pero entonces él no la cree... ella se compromete... y hasta aquí puedo leer (y creo que he contado demasiado de esta historia...)


el final? desolador y espectacular... con el mismo sabor amargo que me dejaron los dos títulos que antes te mencionaba...


una maravilla... claro que leer a balzac es apostar sobre seguro...


y antes de cortar y cerrar, me vas a dejar que te copie otro pedacito...


 



pero no hay pequeños acontecimientos para el corazón, éste agranda todo, pone en las mismas balanzas la caída de un imperio de catorce años que la caída de un guante de dama y casi siempre el guante pesa más que el imperio.

balzac (la duquesa de langeais)


 


y ahora sí... corto y cierro...

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