sobre los elementos terrestres...

miércoles y en el despacho (claro)


miércoles, en el despacho, en medio de una mañana algo caótica, en la que después de dos momentos críticos, con las cuatro líneas sonando a la vez y mis compañeros gritando que dejemos de pasar llamadas, parece que el teléfono se ha calmado, y puedo teclear tranquila...


y puedo teclear tranquila, pero se me han perdido las palabras (o tal vez las ganas)


y eso que hoy quería hablarte de los elementos terrestres, un maravilloso poemario de eunice odio... un poemario de la torremozas, que rescata del olvido a esta poetisa de puerto rico... un poemario que me llegó de regalo con un pedido (dos libros para mí, y otros dos para mis hermanas, que quiero regalarles poesía, como cada navidad) y que me leí en cuanto terminé de leer el libro que estaba leyendo en ese momento... y tenía razón marta (de la editorial torremozas) en que me iba a encantar este libro... porque no conocía a eunice odio, y me ha encantado conocerla... me ha encantado la sensibilidad, la intensidad y el lirismo de sus poemas... así que gracias...


y aunque es largo, me vas a permitir que te copie aquí el primer poema de estos elementos terrestres de eunice odio (que ya forma parte de mi olimpo virtual de mujeres escritoras)






poema primero

posesión en el sueño


 
ven
amado

te probaré con alegría.
tú soñarás conmigo esta noche.

tu cuerpo acabará
donde comience para mí
la hora de tu fertilidad y tu agonía;
y porque somos llenos de congoja
mi amor por ti ha nacido con tu pecho,
es que te amo en principio por tu boca.

ven
comeremos en el sitio de mi alma.

antes que yo se te abrirá mi cuerpo
como mar despeñado y lleno
hasta el crepúsculo de peces.
porque tú eres bello,
hermano mío,
eterno mío dulcísimo,

tu cintura en que el día parpadea
llenando con su olor todas las cosas,

tu decisión de amar,
de súbito,
desembocando inesperado a mi alma,

tu sexo matinal
en que descansa el borde del mundo
y se dilata.

ven

te probaré con alegría.

manojo de lámparas será a mis pies tu voz.

hablaremos de tu cuerpo
con alegría purisima,
como niños desvelados a cuyo salto
fue descubierto apenas, otro niño,
y desnudado su incipiente arribo,
y conocido en su futura edad, total, sin diámetro,
en su corriente genital más próxima,
sin cauce, en apretada soledad.

ven
te probaré con alegría.

tú soñarás conmigo esta noche,
y anudarán aromas caídos nuestras bocas.

te poblaré de alondras y semanas
eternamente oscuras y desnudas.

eunice odio (los elementos terrestres)





corto y cierro...




No hay comentarios:

Publicar un comentario