sobre entrevistas de las que no quiero hablar, renuncias y de donde saco las joyas...

martes y en el despacho... ya he desayunado (hoy el jefe me ha invitado) y tengo delante de mí la caja por hacer, y un par de mails por responder...


nada diré de la cara de tonta que se me quedó anoche viendo la entrevista al presidente del gobierno... culpa mía por verla (lo sé...) pero tenía curiosidad (qué le voy a hacer?)


sí te diré que estoy algo cansada del discurso que dice que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades... porque (entre tú y yo) creo que es un discurso tramposo... porque ni tú ni yo (ni los españoles en conjunto) hemos pedido esos créditos millonarios de los que ahora toca pagar los intereses, así que si alguien ha vivido por encima de sus posibilidades, yo humildemente creo que han sido ellos (y con ellos me refiero a esos señores que toman esas decisiones pero que después no parecen tener ninguna responsabilidad al respecto)


y te diré también que no sé si el señor entrevistado olvida (y cree de paso que todos olvidamos) que durante el anterior gobierno (ese que al parecer tiene la culpa de todo, hasta de los actuales recortes que están haciendo los populares) las administraciones autonómicas, en su mayoría (al menos en el último año) eran de su propio partido, y que gran parte de la deuda que al parecer nos lleva a pedir un rescate (suave) viene precisamente de esas autonomías, donde ya gobernaban hace tiempo (sirva de ejemplo el triste caso de mi tierra: valencia)





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pero como no quiero hablar... porque me miro en el espejo y me sigo viendo cara de tonta... me vas a dejar que cambie de tema y que te cuente que la semana pasada estuve leyendo la renuncia, una maravillosa novela de la siempre maravillosa edith wharton...






kate clephane despertó, como de costumbre, cuando un rayo del sol de la costa azul cayó en diagonal sobre su cama. eso era lo que más le gustaba de la habitación estrecha y deslucida del hotel de tercera categoría, el hotel de minorque et de l’univers: que por la ventana se filtrase el sol de la mañana y que además no lo hiciese demasiado temprano.

edith wharton (la renuncia)


así empieza la novela... así conocemos a kate clephane... exiliada en la costa azul, en un hotelito de tercera categoría. una mañana en la que recibirá dos telegramas que (al menos durante un tiempo) cambiarán su suerte...


y es que kate, estuvo casada, pero hace ya años que abandonó a su marido, a su hija anne y a la buena sociedad para escapar con un amante...y aunque intentó volver, su marido no le permitió el arrepentimiento, y desde entonces vive exiliada en europa, con una pequeña pensión que le pasa la familia de su marido para que vive decorosamente, pero alejada...


en el primer telegrama se le informa de la muerte de su suegra (que tras la muerte de su marido fue la encargada de mantenerla alejada); y en el segundo, su hija anne le pide que vuelva a nueva york a vivir con ella...


una vuelta a casa, a una casa que sigue igual que cuando kate se escapó en mitad de la noche... una vuelta a una sociedad que parece haber olvidado los pecados de kate a cambio del silencio de ella con respecto a sus años de destierro... pero hay pecados que vuelven cuando una menos los espera... y penitencias que parece que podrían acabar con nosotras... y el destino a veces parece que se ríe de nosotras, con esas risa cruel de las casualidades dolorosas...


en fin... una maravilla... como siempre que leo a esta mujer he disfrutado como una chiquilla... y he sufrido... sí... porque nadie como edith wharton para los finales que se te quedan clavados en algún lugar del corazón... esos finales que te hacen suspirar al recordarlos (como el de la edad de la inocencia, o el de ethan frome... por no hablar del triste final de lily bart en la casa de la alegría, o ese final ambiguo de la soñada aventura)





y corto y cierro que son casi las once y yo tendré que empezar a hacer algo útil... aunque sea la caja de ayer y contestar ese par de mails que siguen sobre mi mesa esperando ser contestados...





***


 


pd. las "joyas" (o películas antiguas) las suelo sacar de la sección de ofertas de la fnac o de una web que se llama dvdgo que también tiene una sección de ofertas... pelis a cinco, seis o siete euros (ese suele ser mi límite a gastar en pelis a no ser que se trate de alguna concreta que quiera tener)


tengo pocos vicios, pero el de las pelis antiguas es un vicio antiguo... hace años las grababa de la tele en cintas de video... luego pedía cintas de vhs por navidad, y cuando salieron los dvds, empecé a comprarme, poco a poco, los clásicos que tenía en video, agradecida por esos maravillosos menus que te permiten ver las pelis en versión original y con subtítulos... de ahí salen las "joyas" veo los domingos... mi videoteca no se acerca a mi biblioteca, pero no está mal del todo... poco a poco (como con los libros) voy comprándome las pelis que siempre quise tener... y sí... lo admito... gasto mas en libros y en pelis que en ropa y esas cosas...


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