y mientras me leía el libro sobre la autoestima de la steinem me llegó por correo "safo", la nueva antología que ha publicado la torremozas... y es que la torremozas ha retomado sus envíos, así que imagínate la alegría que me llevé al recibirlo!...
porque como bien sabes, colecciono antologías de safo desde hace años... no lo puedo evitar (me pasa como con las antologías de emily dickinson), es ver una nueva (o antigua, la verdad es que me da igual) antología de los versos de safo, y me la tengo que comprar...
(como que me he comprado también la que ha publicado vaso roto y que es carísima, pero safo traducida por anne carson!?... ese libro era mí... y lo encargué en pleno confinamiento... que me merecía una alegría y un capricho... porque la verdad es que si el confinamiento me ha dado para algo, ha sido para ahorrar... cosas curiosas de no consumir cosas no esenciales... que te da para ahorrar parte del escaso sueldo...)
y volviendo a la antología de la torremozas, además de los versos de safo, que no me canso de leer, tiene un apendice con versos de autoras españolas del siglo diecinueve dedicados a safo... una verdadera joya que ha sido un placer leer...
y después de la antología de safo, me fui a casa de mis padres, a mi habitación de soltera (como dice mi madre) a buscar "el silencio de las sirenas" de adelaida garcía morales... libro que leí en cou, pero que tenía muy lejano...
que por qué me dio por rebuscar en mis antiguas estanterías para releer este libro precisamente ahora?... pues porque me di cuenta hace unos de días, mientras me fumaba un cigarrillo en la cocina, de que adelaida garcía morales era la única mujer entre las lecturas obligatorias de mis años de instituto...
de hecho fue la última lectura obligatoria de cou... aunque mas que obligatoria parecía opcional... ya que nos la leímos cuando ya habían terminado las clases y estábamos preparando la selectividad, y creo recordar que no hubo ni examen...
y no deja de ser curioso que la feminista que hay en mí, y que ya había en mí en aquella época, no se diera cuenta de este detalle, que haya sido más de veinte años después cuando he sido consciente de la casi total ausencia de mujeres entre las lecturas obligatorias de mi juventud... no sé qué leen ahora mismo los estudiantes de letras en la asignatura de literatura, y si leen a más mujeres de las que leímos nosotros (no sé... quizás deberían leer a doña maría de zayas, o a gertrudis gómez de avellaneda, a rosalía de castro (a la que a nosotros simplemente se nos nombraba) y la gran emilia pardo bazán...)
el caso es que después de darme cuenta de semejante detalle, me apeteció releer a la única representante del sexo femenino que mi plan de estudios tuvo a bien incluir...
recordaba que éste fue uno de los libros que más me gustó de las lecturas obligatorias de aquel año (junto con la mítica "antología de la generación del veintisiete" y las "luces de bohemía" de valle-inclán...) y que el personaje de elsa me fascinó...
y el libro ha vuelto a gustarme, pero en estos veinticinco años me he hecho mayor, y ahora a elsa le habría dado un buen zarandeo para que se despertase... apenas recordaba al personaje de matilde, y admito que esta vez, ese ha sido el personaje que más me ha interesado... más que elsa y su amor soñado y más que maría que nos cuenta la historia...
es curioso como releer nos hace conscientes de cómo hemos cambiado... como las relecturas nos hacen conscientes del paso del tiempo y de nuestros cambios... lloré hace veinticinco años con el final del libro, aunque adelaida garcía morales ya lo esboza en el principio... lloré por elsa, pero esta vez no he llorado... no, porque elsa. como personaje trágico, estaba condenada a ese final; y porque estos veinticinco años han cambiado algo y han hecho que la lectura haya tenido matices distintos... quizás más ricos, porque con más lecturas conmigo, los libros se leen distintos, y seguramente hace años no supe apreciar ciertos guiños de la autora; quizás menos ingénua, porque a los diecisiete años una espera milagros, que con cuarenta y dos ha aprendido que no suelen llegar, ni literariamente hablando...
así que sí... me ha gustado, pero de otra manera...
de hecho fue la última lectura obligatoria de cou... aunque mas que obligatoria parecía opcional... ya que nos la leímos cuando ya habían terminado las clases y estábamos preparando la selectividad, y creo recordar que no hubo ni examen...
y no deja de ser curioso que la feminista que hay en mí, y que ya había en mí en aquella época, no se diera cuenta de este detalle, que haya sido más de veinte años después cuando he sido consciente de la casi total ausencia de mujeres entre las lecturas obligatorias de mi juventud... no sé qué leen ahora mismo los estudiantes de letras en la asignatura de literatura, y si leen a más mujeres de las que leímos nosotros (no sé... quizás deberían leer a doña maría de zayas, o a gertrudis gómez de avellaneda, a rosalía de castro (a la que a nosotros simplemente se nos nombraba) y la gran emilia pardo bazán...)
el caso es que después de darme cuenta de semejante detalle, me apeteció releer a la única representante del sexo femenino que mi plan de estudios tuvo a bien incluir...
recordaba que éste fue uno de los libros que más me gustó de las lecturas obligatorias de aquel año (junto con la mítica "antología de la generación del veintisiete" y las "luces de bohemía" de valle-inclán...) y que el personaje de elsa me fascinó...
y el libro ha vuelto a gustarme, pero en estos veinticinco años me he hecho mayor, y ahora a elsa le habría dado un buen zarandeo para que se despertase... apenas recordaba al personaje de matilde, y admito que esta vez, ese ha sido el personaje que más me ha interesado... más que elsa y su amor soñado y más que maría que nos cuenta la historia...
es curioso como releer nos hace conscientes de cómo hemos cambiado... como las relecturas nos hacen conscientes del paso del tiempo y de nuestros cambios... lloré hace veinticinco años con el final del libro, aunque adelaida garcía morales ya lo esboza en el principio... lloré por elsa, pero esta vez no he llorado... no, porque elsa. como personaje trágico, estaba condenada a ese final; y porque estos veinticinco años han cambiado algo y han hecho que la lectura haya tenido matices distintos... quizás más ricos, porque con más lecturas conmigo, los libros se leen distintos, y seguramente hace años no supe apreciar ciertos guiños de la autora; quizás menos ingénua, porque a los diecisiete años una espera milagros, que con cuarenta y dos ha aprendido que no suelen llegar, ni literariamente hablando...
así que sí... me ha gustado, pero de otra manera...
y después del libro de adelaida garcía morales, me leí "lo digo para ver", una antología de sophia de mello breyner andresen... pero ha sido un deslumbramiento tal, que necesito otro post para contártelo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario