15 de junio...

y después de la maravillosa antología de sophia de mello breyner andresen, retomé el décimo tomo de la comedia humana de balzac y me leí "la casa nucingen"...

y en "la casa nucingen" balzac hace el juego de la novela hallada, pero le da una vuelta más y la convierte en la novela escuchada... ya que nos cuenta que estando en un reservado con unos amigos cenando, escuchan (diría sin querer, pero en realidad guardan sielncio para poder escuchar bien...) una conversación en la que se cuenta el origen de la fortuna de rastignac (que era amante de la baronesa de nucingen, que era hija del tío goriot...), y las tres quiebras de la casa nucingen, y como se puede hacer negocios con humo (que diría mi padre...)

una maravilla, claro... porque además de muy entretenida (al ser hablada, se lee en nada...), ya sabes lo que me pasa siempre que leo a balzac... y me hacía falta sentirme un poquito especial y repetirme mentalmente eso de: "sí, sí, sí, sí... pero yo estoy leyendo a balzac...", que me hace sonreír más y respirar un poquito mejor...


y después del balzac, y como estaba un pelín acelerada en el tema lecturas, decidí coger uno de los tochitos que tenía reencontrados de cuando el confinamiento, y mis paseos por la casa buscando lecturas, y me leí "una mirada atrás", la autobiografía de edith wharton...

y es que llevaba tiempo queriendo leerla, pero como me leí al james, estaba esperando que pasase un poco de tiempo... por esas manías mías que yo tengo, una de las cuales es no leer a james y a la wharton muy seguidos... no me preguntes porqué, que no lo sé... pero así es...

el caso es que el libro de la wharton es una maravilla... empieza la wharton diciendo que:

"Años atrás me dije a mí misma: "La vejez no existe; sólo existe la pena." Con el paso del tiempo he aprendido que esto, aunque cierto, no es toda la verdad. Otro generador de vejez es el hábito: el mortífero proceso de hacer lo mismo de la misma manera a la misma hora día tras día, primero por negligencia, luego por inclinación, y al final por inercia o cobardía.
Afortunadamente, la vida inconsecuente no es la única alternativa, pues tan ruinoso como la rutina es el capricho. El hábito es necesario; es el hábito de tener hábitos, de convertir una vereda en camino trillado, lo que una debe combatir incesantemente si quiere continuar viva."

y leyendo su vida me he dado cuenta de que lo combatió incesantemente... viajó, escribió, tuvo éxito, buenos amigos y tiempo para estar con ellos... 

la wharton me ha contado su infancia, sus primeras lecturas, como descubrió su vocación, de donde salieron algunos de sus libros... su amistad con james, y con otros escritores de su época... sus estancias en europa... como vivió la primera guerra mundial en francia como voluntaria de la cruz roja... una maravilla de libro... 

y dice la wharton al final...

"La vida es la cosa más triste que existe, después de la muerte; sin embargo, siempre hay nuevos países que ver, nuevos libros que leer (y que escribir, espero yo), otras mil maravillas diarias ante las cuales admirarse y alegrarse, y esos momentos mágicos en que el mero descubrimiento de que hay tres polluelos en el nido de la golondrina puede transformar tu desesperación en deleite. El mundo visible es un milagro cotidiano para quienes tienen ojos y oídos; y todavía me caliento agradecida las manos al fuego del antiguo hogar, aunque cada año este fuego se alimente de la leña seca de más y más recuerdos del pasado."





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