17 de diciembre...

y después de las memorias de emma goldman y los poemas de deborah landau, me leí "diario al revés" de colette... 

y creo que no miento si te digo que esos cuatro tomos (en realidad tres, porque el tercero ya lo tenía...) de las obras completas de colette que compré de segunda mano han sido una de las mejores compras del año... 

y este "diario al revés" son relatos, impresiones, mini ensayos escritos durante los primeros años de la segunda guerra mundial en los que colette nos cuenta sin contar muchas cosas...

y te voy a copiar uno de mis momentos favoritos del libro... colette ha abandonado parís, y después de hablarnos de los milagros que hace la dueña de la casa en la que ha ido a parar para alimentar a toda la gente que allí hay, se queja de la escasez de libros...


"-Yo me rasco cuando no tengo nada que leer.
-Yo debo esforzarme, cuando no tengo nada que leer, para no comerme las uñas.
-Yo me he puesto a coser porque no tengo nada que leer.
-Fumaría menos si hubiese una biblioteca. Me han dicho que a una legua de aquí hay un viejo maestro que tiene reunidos doscientos o trescientos volúmenes. Si para de llover iré a dar un vistazo...
-Y encontrarás viejos libros de reparto de premios -rechina el más sacrificado de los nuestros-. A lo mejor La maison rustique des Dames o un Manuel du parfait bricoleur, si el maestro no tiene setenta años, y si tiene más de setenta, alguna obra de Alejandro Dumas.
Todos hemos venido a parar aquí empujados por la terrible marea; lo extraño es que nuestros diferentes caminos hayan encontrado su encrucijada aquí. Ni uno de los pasajeros del arca en ruinas posee nada más, ni nada menos, que una maleta y su contenido. Creíamos detenernos aquí unos días... La tendera-posadera-mercera nos ha vendido sus últimos monos azules, que permiten conservar el precioso traje sastre, la blusa camisera y hasta la camisa. Pero de buen grado cambiaríamos nuestra camisa por cinco kilos de víveres. La verdadera penuria es la falta de libros. Se cambian de cuarto a cuarto una veintena de volúmenes, realizan el circuito y lo vuelven a empezar. Cinco o seis Proust y tres Balzac son muy solicitados. Aprendemos a leer, separamos la escoria de las pepitas. Desde hace mucho tiempo la lectura se despoja de su egoísmo por primera vez: "Se ha fijado? Ahí, al pie de página: lea, es delicioso." También aprendemos a compartir."


una maravilla, como siempre, leer a colette...

y ahora estoy releyendo el "retrato del artista adolescente" de joyce... y te preguntarás qué hago releyendo a joyce después del trauma que supuso (y del que todavía no me he recuperado) la lectura de su "finnegans wake"... pues es muy sencillo... como creo fervientemente en la santa casualidad, lo busqué después de que emma goldman me lo nombrara en sus memorias en uno de esos momentos en los que estuvo en la cárcel: "quería que Sasha saliera primero debido a su pierna herida, que aún necesitaba tratamiento; a mí no me importaba quedarme en Tombs, porque estaba descansando y disfrutando un libro apasionante que me había enviado Margaret Anderson. Era El retrato del artista adolescente, de James Joyce. No había leído antes al autor y estaba fascinada por su energía y originalidad.

y decidí volver a leerlo después de que ida vitale me lo volviera a nombrar en uno de los poemas de "mella y criba"... 


      Armas:
                   para Joyce,
      las permitidas era
      silencio, exilio, astucia.
      Asumir lo negado,
      tejer con hilos residuales,
      la doblez, silenciarla:
   
      puentes sobre la zanja
      de la triste cautela.
   
      Siempre apartarse,
      cavar callada madriguera,
      aunque algún pie, al tropezar en ella,
      deshaga las defensas.
   
      Magia sobre las ruinas
      como anillo secreto.
      El silencio, el exilio:
             astucias negativas.
      Pero que el silencio
      sólo se adscriba a la palabra.
      Cómo pensar su filo
      aplicado a la música?


así que como verás, no lo he podido evitar...

además que ya sabes que en diciembre me da por releer más de lo normal...


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