y es jueves y te escribo desde el despacho, y es que hoy hemos tenido una mañana movidita desde el principio... nada más empezar se nos ha estropeado la impresora de tiquets, y nos ha tocado apagarlo todo y volverlo a encender, total para que al final, después de dos llamadas al informático, toqueteando los cables se haya puesto a funcionar sola...
y después, pues las rutinas del despacho se han ido llevando mis tiempos, y aunque he empezado a escribir este post pasadas las doce del mediodía, es ahora, a media tarde, cuando he encontrado el momento para teclear por estas playas...
así que jueves y hoy te contaré que me estuve leyendo la nave del mal (o de los locos, si la traducción fuese más rigurosa) de katherine anne porter... novela que llevaba años por casa (en la mesita del salón desde que llegó). y el caso es que, como te decía, la novela llevaba años por casa, y es que la compré después de leer los cuentos completos de la porter (en aquel verano sureño que tuvimos hace tiempo...), y no me preguntes porque, hace unos días la saqué de debajo de la mesita, y decidí leérmela...
y la verdad es que me ha encantado esta novela de la porter, que nos cuenta la travesía en un barco alemán de varios pasajeros, en el año mil novecientos treinta y uno, que van de veracruz a europa...
pasajeros de lo más variado, como los alemanes que comparten mesa con el capitán y que se supone que son la creme de creme, pero que quizás no lo son tanto, o un alemán que empieza comiendo en la mesa del capitán pero que es expulsado de allí cuando los demás se enteran de que está casado con una judía; o un judío que come sólo, hasta que le pasan al alemán del matrimonio mixto a su mesa, para disgusto de ambos; una pareja de americanos que no están casados; una inglesa que pese a no ser cotilla, es muy poco discreta con las confidencias ajenas; una pareja de suizos muy neutrales con su inocente hija casadera; unos bailarines españoles con los que viajan un par de niños malvados; y varios personajes más, todos atrapados en un barco, forzados a convivir con gente que no tiene nada que ver con ellos...
una maravilla, pese a que me costó leérmela porque en mi edición la letra era muy pequeña...
y antes de cortar y cerrar, que tengo que seguir con mis cosas, me vas a dejar que te copie una cita de esta novela... porque es verdad...
no contamos con punto alguno al que retroceder para volver a empezar..., no tenemos punto alguno adonde ir. el pasado nunca está donde una cree que lo dejó; una no es la misma persona que era ayer...
katherine anne porter (la nave del mal)
corto y cierro... mañana, si me dejan, vuelvo...
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