jueves y te escribo desde el despacho... con la caja por hacer y tanto
sueño, que no me atrevo a hacer la caja hasta que me haya despertado del
todo, y eso no lo veo posible hasta después del segundo café, pero
hasta que los refuerzos no lleguen, no creo que pueda tomarme ese
segundo café para despertarme, por lo que en vez de hacer la caja,
decido abrir el editor, una mañana más, y teclear...
así que tecleo y hoy te cuento que me estuve leyendo asesinato en la oscuridad de margaret atwood... libro de relatos cortos (muy cortos) en los que a modo de juego (doblas
unos papeles y los pones en un sombrero, en un cuenco, o en el centro
de la mesa. cada participante escoge uno. si te toca la x eres el
detective, si te toca el punto negro, el asesino. el detective sale de
la sala y se apagan las luces. todo el mundo deambula en la oscuridad
hasta que el asesino elige víctima. puede susurrarle estás muerta, o
puede deslizarle las manos alrededor del cuello y darle un apretón, en
broma pero enérgico. la víctima grita y cae al suelo. entonces todo el
mundo se queda quieto salvo el asesino, quien naturalmente no quiere que
le encuentren junto al cadáver. el detective cuenta hasta diez,
enciende las luces, y entra en la sala. puede interrogar a todos menos a
la víctima, que no está autorizada a responder, puesto que está muerta.
el asesino debe mentir), la atwood nos irá contando historias (si
quieres, puedes jugar con este juego. puedes decir: el asesino es el
escritor, el detective es el lector, la víctima el libro. o quizás, el
asesino es el escritor, el detective es el crítico, y la víctima es el
lector. en este caso, el libro sería la puesta en escena total, incluida
la lámpara tirada en el suelo, rota en un traspiés. pero en realidad es
más divertido el juego en sí), en las que conoceremos otras versiones que no suelen contarnos los cuentos (en
cualquier caso, ahí estoy yo en la oscuridad. tengo designios sobre ti,
estoy planeando mi crimen siniestro, mis manos avanzan hacia tu
garganta, o quizá, por error, tu muslo. oyes mis pasos que se acercan,
llevo botas y tengo un cuchillo, o quizás es un revólver con culata de
nácar, en todo caso llevo botas de suela muy suave, ves el fulgor
cinematográfico de mi cigarrillo, creciendo y menguando en la neblina de
la habitación, la calle, la habitación, aunque yo no fumo. recuerda
sólo esto, cuando el grito cese al fin y hayas encendido las luces:
según las reglas del juego, yo he de mentir siempre. y ahora: ¿me crees?)
así que como ya te habrás imaginado, me encantó jugar al asesinato en la oscuridad con la atwood.
y antes de cortar y cerrar, otra cita de este libro... una cita sobre el futuro... y es que como dice la atwood:
aquí viene el futuro, rodando hacia nosotros como un meteorito, un satélite, una gigantesca bola de nieve fabricada en hierro, un camión de dos toneladas en el carril de sentido contrario, bajando la cuesta sin frenos a toda velocidad, y quién tiene la culpa? no hay tiempo para discutirlo. parpadea, y ya está aquí.
margaret atwood (asesinato en la oscuridad)
y ahora corto y cierro, que en el parpadeo, tengo encima de la mesa un
albarán, y como ya me he tomado el segundo café de la mañana, y ya me
empiezo a despertar, creo que en cuanto acabe con el albarán, intentaré
hacer la caja...
No hay comentarios:
Publicar un comentario