jueves y te escribo desde la caja... y ya he hecho la llamada que tenía
que hacer nada más llegar al trabajo, y ya tengo el correo abierto,
impreso y entregado... y tengo tanto sueño que creo que necesito otro
café, pero eso no va a poder ser hasta que lleguen los refuerzos...
jueves, y mientras espero la llegada de refuerzos, te contaré que hace unos días me leí vera de elizabeth von arnim...
y es que desde que me leí un abril encantado,
quería volver a leer a la von arnim... y es que me gustó tanto aquel
libro, me lo pasé tan bien entre sus páginas, que sabía que tenía que
buscar a esta mujer... y la busqué un par de veces, pero se trataba de
libros descatalogados que tanto en la librería que está en la esquina de
parís con valencia, como en la de las escaleras mecánicas, me dijeron
que no me podían conseguir el libro que quería tener... así que recurrí a
ese portal de internet en el que un montón de librerías de viejo te
ofrecen sus tesoros, y encontré varios, pero como mi sobrina nueva se
llama vera, ese fue el que acabé comprando...
cuando el médico se hubo marchado y mientras las dos mujeres del pueblo que había estado esperando se encontraban arriba encerradas con el cadáver de su padre, lucy salió al jardín y se apoyó en la verja a contemplar el mar.
elizabeth von arnim (vera)
y así es como da comienzo elizabeth von arnim a esta novela, y así es
como conocemos a la pobre lucy, que acaba de perder a su padre, y que
está a punto de conocer a wemyss, que por su parte, acaba de perder a su
esposa vera en extrañas circunstacias...
y este es uno de esos libros en los que una no consigue entender a la
protagonista, porque la pobre lucy se enamorará de wemyss, sin que
seamos capaces de entender porqué... ni nosotros, ni la señorita
entwhistle (la pobre tía dot), que tendrá que hacer esfuerzos para
enteder a su sobrina, y encontrar encantador a su prometido, que te digo
desde ya que es de todo menos encantador...
una maravilla de novela... aunque bien es cierto que si el abril
encantado lo leí sin dejar de sonreír, en esta no he sonreído tanto...
porque el señor wemyss es uno de esos personajes que me sacan de quicio
sin remedio... uno de esos malos que no saben que son malos, sino que al
contrario, están convencidos de su excelencia y bondad... y eso,
quieras que no, me saca de quicio, tanto en los libros como en la
realidad...
porque los malos que son malos y están encantados de ser malos, quieras
que no, son respetables, los odias y sabes que saben que los odias, y
sabes que saben lo malos que son; pero esos malos que están convencidos
de ser bellisimas personas; esos malos que hacen el mal por pura
inconsciencia, son los peores... porque duermen como unos benditos por
las noches, convencidos de que el resto del mundo no los valora como se
merecen; y eso, como te decía, me saca completamente de quicio...
por suerte tenemos a la tía dot, que hace lo que tiene que hacer... y
aunque el final no es precisamente feliz; como es bastante abierto, yo
me he contado a mí misma un final a partir del final de la von arnim,
que me ha encantado...
y antes de cortar y cerrar, te voy a copiar otro trocito de la novela...
de cuando la tía dot está ojeando los libros de vera, y para porque se
siente indiscreta... porque tiene razón en que es muy revelador...
de pronto la señorita entwhistle se sintió incómoda. dejó el libro que tenía en las manos y las apoyó sobre las piernas. echó una mirada por la ventana, hacia las colinas del otro lado del río. sintió como si hubiera estado husmeando en lo ajeno de forma imperdonable. los libros que leía la gente... había algo que resultara más revelador? no, se negó a seguir examinando los libros de vera.
elizabeth von arnim (vera)
y ahora corto y cierro, que mientras escribía este post he parado para
salir a tomarme otro café y me he trasladado a mi mesa del despacho,
donde tengo las cajas de ayer y de antes de ayer esperando que las haga,
y un par de cosillas mas que tendría que estar haciendo ya...
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