martes y te escribo desde el despacho... sintiendo que soy la única
persona en este país de fariseos, a parte del señor zapata, que en algún
momento ha contado chistes políticamente incorrectos...
que los chistes son de muy mal gusto?... ya... pero, a parte de que no
me creo que todos los que se están llevando las manos a la cabeza no
hayan contado chistes de esos o peores en algún momento de sus vidas; es
que sinceramente recuerdo cosas más ofensivas que no eran chistes, sino
barbaridades dichas en serio, por parte de algunos de los que ahora se
llevan las manos a la cabeza y que en su día, ni pidieron disculpas, ni
dimitieron...
y la verdad es que entre eso y lo de los meñiques de la alcaldesa de
jerez, la verdad es que ya no sé que pensar de este país, que se ríe a
veces cuando no debe, y a veces se toma las cosas demasiado en serio...
porque ahora va y resulta que es más grave contar chistes de mal gusto
que mentir en sede parlamentaria... y eso, teniendo en cuenta lo que me
enseñaron de pequeña, la verdad es que no me cuadra...
en fin, dejo el tema, porque yo hoy venía a contarte que me estuve leyendo la novela (o novelón) uno de los nuestros de
willa cather... novela en la que cather nos cuenta la vida de claude
wheeler, joven granjero que querría estudiar, pero que tiene que hacerse
cargo de la granja de su padre; que querría enamorarse, pero que se
equivoca al casarse; y que solo encuentra su lugar cuando estados unidos
decide entrar en la primera guerra mundial, alistándose...
una maravilla de novela en varias partes, que ha sido una verdadera
maravilla leer, y que me ha descubierto una visión de la primera guerra
mundial que no tenía, porque la parte en la que claude y su madre van
siguiendo la guerra a traves del periódico, con un mapa escolar, la
verdad es que me encantó...
y antes de cortar y cerrar, te voy a copiar un trocito lunero... porque
aunque hoy no hay luna llena, y aquel club de la luna hace tiempo que
dejó de funcionar, la que es lunera, es lunera... no se puede evitar...
dentro de las personas también languidecían los cautivos. sí, dentro de la gente que caminaba y trabajaba a pleno sol había cautivos morando en la oscuridad, invisibles desde su nacimiento hasta el momento de su muerte. dentro de esas prisiones, la luna brillaba y los prisioneros se arrastraban hasta las ventanas y miraban hacia fuera con ojos profundamente tristes hacia el círculo blanco que no revela ningún secreto y los comprende todos.
willa cather (uno de los nuestros)
corto y cierro...
No hay comentarios:
Publicar un comentario