sobre los relatos (falsamente) inocentes de kay boyle...

miércoles y yo sigo en la caja... y cierto es que esta madrugada me he despertado un par de veces agobiada por todo lo que tendría que tener hecho teniendo en cuenta que estamos a mediados de mes, y que hasta la semana que viene no creo que pueda hacer, y que teniendo en cuenta que la semana que viene es navidad (con día y medio de fiesta) y la siguiente año nuevo (con otro día y medio sin trabajar), y la siguiente cerraremos el día de reyes, no creo que pueda recuperar esta semana hasta mediados del mes que viene, por muchas horas extra que haga; pero me repito que circunstancias mandan (frase que se está convirtiendo en un extraño mantra) e intento relativizar la situación... porque como te decía ayer, no me queda más remedio...

así que miércoles y como la tienda en este momento está medio vacía, aprovecho, abro el editor y tecleo... tecleo y hoy te cuento que me estuve leyendo relatos (falsamente) inocentes de kay boyle, autora a la que busqué después de leer leonora (aquella maravillosa novela de elena poniatowska que me regalaste), y admito que el titulo, eso de relatos (falsamente) inocentes, me encantó...

y el título es perfecto para los relatos que el libro contiene... relatos (falsamente) inocentes, como la vida es lo mejor, y ese final que me dejó congelada; o la mujer del astrónomo, y lo que encontró en los ojos del fontanero; o ese no puedo emborracharme, y las borracheras que nos cuenta un borracho; las cartas de una señora, la historia que nos cuentan y la respuesta final, que admito que me hizo sonreír sin querer; la colonia artística, y ese bebé del que nadie se preocupa; el invierno en italia, y las curiosas preocupaciones de un cirujano antes de operar; el encuentro de las piedras, y lo que significa escuchar el mismo cumplido pero con otro objetivo distinto; peter foxe, y lo que puede pasar mientras una institutriz tontea en medio de las montañas; convalecencia, o lo que mamá quería de su mesita; el primer amante, o como acaban los sueños antes de empezar por culpa de una casualidad; la carrera, o lo que tiene de mágico aprender a encontrar agua; a los puros, o lo que nosotros entendimos, pero la condesa no; y su idea de una madre, o el miedo a un bigote que al final no está...

una ma-ra-vi-lla (permíteme que separe las sílabas de esta palabra que quizás repito demasiado, pero es que quiero que entiendas la manera de decirla en esta ocasión concreta, porque estos cuentos me han encantado, precisamente, porque como anuncia el título, siempre esconden algo...)

y antes de cortar y cerrar, me vas a permitir que te copie una cita... porque desde que me leí el libro, me he estado fijando y es verdad...



existe un funesto momento al despertar en el que todo parece detenerse. pero las mujeres solo titubean un instante y pueden entrar en acción con un solo movimiento: una mano se levanta y el péndulo empezará a oscilar, o la voz de alza y el pulso reanuda su latido en toda la casa.

kay boyle (la mujer del astrónomo)


corto y cierro... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario