sobre jean rhys y sus relatos...

miércoles y en el despacho... aunque escribo deprisa y corriendo porque tengo que salir al banco (a por cambio) y cuando vuelva intuyo que todos los correos que he pasado por la impresora estarán en mi mesa para que los responda... y habrá entrado material y tendré que meterlo... así que escribo antes de irme, no vaya a complicarse la mañana...


escribo aunque lo cierto es que no tengo nada concreto que escribir... o quizás son tantas cosas que quedan por decir que sé que al final no serán dichas...


el caso es que hoy quería hablarte del libro de relatos de jean rhys que usted la duerma bien, señora... por aquello de que hay que seguir un orden, que yo ya sabes que tiendo al caos... y el orden en este caso no puede ser otro que el de lectura... claro...



dieciseis relatos que cuentan desde recuerdos de infancia en dominica, que incluyen a un doctor; o a un capitán y a su esposa y el adiós de la narradora a marcos y a rosa (los hijos que supo que no tendría); la erupción de un volcán y como de distinta se ve en la distancia; tensiones raciales... o los recuerdos de la llegada a inglaterra, del internado y de la tristeza, de las debutantes a escena; de las amistades caprichosas entre bailarinas; de los recuerdos de noches desastrosas; de un hotel de primera clase; de una extraña noche en parís y una propina desorbitada; del caballero que en realidad no lo era tanto; del mundo de los insectos y como abandonarse a la lectura como si de un baile se tratara; de una curiosa rapunzel encontrada en un triste hospital londinense; de unas vacaciones (y de que nadie sabe en realidad que hay en el ático); de la triste historia que da título al libro; y de la historia final, con esa curiosa (y desazonadora) vuelta a casa...


dieciseis relatos en los que la rhys me recordó porque me gusta tanto... y es que la adoro... desde que la conocí en aquel ancho mar de los sargazos (y que es tan especial para mí), o en esa maravillosa autobiografía que es una sonrisa, por favor... y en aquellos relatos sobre los tigres son mas hermosos (que contra toda costumbre regalé después de leerlo...)


y es que esta mujer tiene una manera de contar historias que te deja indefensa (no sé explicarlo de otra manera)


así que antes de irme, porque me tengo que ir ya... déjame que te copie aquí un trocito de uno de los relatos que componen este libro...






no hay modo de controlar el recuerdo. muy pronto caemos en vacilaciones y dudas al querer evocar hechos, considerados tan importantes en su día que pensábamos no los olvidaríamos jamás. o nos sentimos incapaces de reconstruir el rostro de alguien que, lo habríamos jurado, se nos grabó en la memoria para siempre. por otra parte, recuerdos triviales e insignificantes pueden acompañarnos, indelebles, toda la vida.



jean rhys (no tirar sobre pájaros parados,
del libro que usted la duerma bien, señora)



no me dirás que no es verdad...


corto y cierro...

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