la orquídea blanca

 

paul formaba parte del último grupo de viajeros llegados a la estación, de aquellos que, sin detenerse junto al quiosco de periódicos, atravesaban velozmente el sombrío vestíbulo. el grupo aminoró su marcha al ver que el tren seguía aún en el andén, expuesto a la luz solar y lanzando sus nubes de humo hacia el radiante cielo primaveral.


así empieza sigrid undset su novela la orquídea blanca... la historia de paul... desde que le conocemos jovencito llegando a la estación para volver a casa con toda su familia, hasta que ya es un hombre casado y con una preciosa niña, en los días antes de que estalle la primera guerra mundial...



a la sazón sabía paul en qué consistía el estar codicioso de algo. no era el suyo un sentimiento físicamente mortificante, anheloso de algo corporal y sin rostro, ni tampoco el ansia indeterminada de una mujer. lo que él experimentaba era el significado de que otra persona atraiga todo cuanto se mueve en el cuerpo y en el ánimo de uno, como el imán atrae el hierro.

 


y es que paul se enamora, como se enamoran los jovenes... se enamora de una chica que no le conviene... porque paul es un niño bien y ella... no lo es tanto... y aunque se quieren, de esa manera (como el imán atrae el hierro), la verdad es que no será fácil para ninguno de los dos...





compré este libro hace mas de un año... cuando buscaba libros de las mujeres que ganaron el nóbel para leerlas... pero a la vez que éste, encontré el de cristina, hija de lavrans (también de la undset) y ese fue el que leí... y este librito (lo llamó librito aunque tiene mas de seiscientas páginas, porque es una edición antigua de tamaño reducido y papel de biblia) se perdió entre los montones hasta hace poco; hasta que volví a verlo y me apeteció volver a leer algo de esta mujer, que me ha vuelto a fascinar, he de admitirlo...


y aunque también admito que el final me pareció abrupto, con el pasar de los días me ha hecho cambiar de idea... quizás porque me he dado cuenta de que termina como empieza... quizás porque no había otra manera de terminar esta historia... quizás porque las historias ni empiezan ni terminan...


que me ha encantado volver a leer a sigrid undset... ya sabes: la tercera mujer que ganó el premio nóbel...




No hay comentarios:

Publicar un comentario