desde el narciso



una atmósfera densa de opresiva calma invadió el barco. por la tarde, los hombres se afanaban lavando la ropa y tendiéndola para que se secara a la brisa poco propicia con la languidez meditabunda de los filósofos desencantados. apenas articulaban palabra. el problema de la vida parecía demasiado vasto para los estrechos límites del discurso humano y, de común acuerdo, quedó abandonado al inmenso mar que, desde el principio, lo envolvió con su inmenso poder; al mar que todo lo sabía y que, cuando llegara el momento, revelaría a cada uno la sabiduría oculta en todos los errores, la certeza que acecha en la duda, el reino de la seguridad y la paz allende las fronteras del miedo y el dolor.


la cita es de el negro del narciso de conrad... un regalo... un regalo que ha supuesto la vuelta a las letras de conrad, a sus ritmos, a sus tempestades en medio del mar, a sus personajes y a esa manera de contar historias que desde que me embarqué en lord jim no ha dejado de fascinarme...


así que el regalo me ha supuesto unos días a bordo del narciso, un barco que vuelve a londres... salir de las rutinas de despachos y obligaciones para olvidar en alta mar el calor de julio en la ciudad y vivir ese viaje de vuelta... vivir durante un momento esa atmósfera de opresiva calma con esos hombres que engañados se dejan engañar...


y no sé si es cierto que el mar todo lo sabe... ni si habrá un momento que revele la sabiduría oculta en todos los errores, la certeza que acecha en la duda... no creo en ese reino de la seguridad y la paz allende las fronteras del miedo y el dolor... pero me gustan las palabras de conrad... me gusta como consigue sacarme de la realidad...


una maravilla ese billete para viajar en el narciso de la mano de conrad...


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