el fanal azul



que nuestros preciosos sentidos se emboten por el efecto de la edad no tiene que espantarnos más allá de lo conveniente. escribo "nosotros" pero en realidad es a mí a quien predico. lo que desearía por encima de todo es que este nuevo estado, adquirido lentamente, no me engañara sobre su naturaleza. impone un nombre, me enseña una vigilancia, una incertidumbre, nuevas aceptaciones. no es que me guste, pero no tengo otra elección.


así empieza el fanal azul de colette... un regalo... una preciosidad de regalo... una preciosidad de libro... las últimas memorias de colette... inmovilizada por la artritis, alumbrada noche y día por una lamparita cubierta con papel azul... en algún momento del libro dice que quería escribir un diario pero que en realidad no sabe escribir un diario... así que nos deja unas memorias a retazos... momentos cotidianos que ella, con ese lirismo tan suyo, convierte en mágicos...


una mujer alucinante... un libro precioso...


dejo el final, que me encanta...



a escribir es lo único a lo que conduce escribir. con humildad, voy a seguir escribiendo. no hay otra elección para mí. pero cuándo se deja de escribir? qué avisa de su final? alguna torpeza de la mano? antes creía que en la tarea de escribir sucedía como en los demás trabajos; soltada la herramienta, se exclama de alegría: "acabado!", y se sacude uno las manos, de las que llueve el polvillo de una arena que se tenido por preciosa... pero en la figura que describe ese polvillo de arena sólo se lee esta palabra: "continuará..."


 maravillosa colette y su fanal azul...


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