jueves, 12 de febrero de 2026

y terminé de leerme "los vigías" de taina tervonen... y como ya dije, igual que los dos anteriores ("las sepultureras" y "los rehenes") me enganchó, me fascinó, me horrorizó y me sobrecogió...

y es que "los vigías" empieza así:

"Domingo por la tarde. Estoy en mi casa, en París, y un barco navega por mi salón. «Dentro de un rato tendremos cincuenta y cinco muertos», reza el mensaje de WhatsApp. 
Son las 16:36 del 16 de enero de 2022. Hay un barco en peligro entre Marruecos y Canarias. Abro por primera vez la puerta de la simultaneidad, del tiempo que transcurre aquí y en el Atlántico. La embarcación zarpó de Tarfaya a medianoche con cincuenta y cinco pasajeros a bordo. La Marina marroquí recibió un aviso a las cuatro de la madrugada; han pasado más de doce horas desde entonces y acaban de salir al mar para proceder al rescate.
Nuevo mensaje: «La Marina marroquí no los localiza».
Luego otro, a las ocho de la noche: «10 supervivientes. 2 cadáveres. Los demás han desaparecido». Es el primer naufragio al que asisto en directo."

un horror que conocemos, pero que preferimos no mirar... apenas sale en las noticias, no queremos hablar de ello, pero todos sabemos que barcos como ése hay prácticamente todos los días... y no llegan... y desaparecen... y apenas hay supervivientes (cuando los hay), pero seguimos haciendo como que no pasa nada, cuando miles de personas mueren cada año...

taina tervonen no sólo mira, se informa y nos informa... los vigías son cinco personas que ayudan como pueden... monitorean, dan aviso, dan consejo, escuchan los naufragios en directo, difunden las desapariciones, ayudan y dan apoyo, no a gran escala, no desde las instituciones, sino desde lo personal, hasta donde pueden... implicándose e implicando a las personas que pueden... eso es seguramente lo más impresionante (y esperanzador) del libro, esas acciones a pequeña escala que sí que ayudan, que sí que significan, que no solucionan el problema pero que hacen lo que pueden...

un placer leer a taina tervonen y conocer a los cinco vigías y las historias que ellos han compartido con ella, y ella con nosotros... 

un libro necesario en los tiempos que corren...


y después de "los vigías" de taina tervonen, me leí "heroína" de carmen méndez barrera, compañera de la editorial loto azul... y el libro de carmen méndez barrera, además de una portada preciosa, es una maravilla de poemario... un poemario potente, muy potente, con mucha fuerza y unas imágenes maravillosas... y es que el poemario de carmen méndez barrera me ha encantado, por su potencia y por su originalidad... 

y como ya he dicho muchas veces que yo no sé hablar de poesía, como muestra, un poema... éste que dice:

Se murió de la pena.
No por la puñalaita trapera de don Juan.
Tranquila, Inés, que ya se enterarán.

que me ha encantado leer a carmen méndez barrera...


y después del poemario de carmen méndez barrera, me empecé a leer "qué buscas, lobo?" de eva vieznaviec, pero ayer era día once, y me acordé de que yo me había guardado un poema de simona racková, de la antología "de sombra y terciopelo" (la de las diecisiete poetas checas), para compartirlo el día once, que dice:

Si yo fuera Sylvia Plath

Qué pasó justo antes
de que el océano me agarrara por los tobillos?
Qué pasó antes de arrojarme
a su fondo, a mi fondo?
Estábamos en Sunshine Coast, al borde del Pacífico 
Eras mi amigo, y eso es más que un marido
el único al que se puede acudir volando y atravesando medio mundo
El océano no es el mar, tiene otra fuerza, se nota;
querías protegerme, y yo me fui a por las olas
El deleite de ser sometida
El deleite de ser inundada
  
Nos sumergimos, nos encontramos
con la piel rasgada, saturados 
No podía hartarme de mirar a ese elemento
y, mientras planeabas cuándo nos iríamos de ese lugar
-Green Island, Port Douglas, Harvey Bay todas las señales de la nostalgia-,
yo pensaba en Virginia Woolf,
en cómo entraba en el río con esas faldas largas y pesadas
con esas faldas de lana, faldas de ondas
   
Si hubiera sido Sylvia Plath, 
qué habría decidido?
Ayer leí de nuevo Ariel, derribada, llevada, cautivada
Mis hijos, al lado, armaban vías de trenes
a un paso de mí, sólo a un paso de tu muerte, leí:
«la habitación estaba cerrada y el espacio bajo la puerta cuidadosamente rellenado
para que el gas no llegara a los niños»
Cuidadosamente... Al diablo con el cuidado,
ellos estaban allí, estaban allí,
gritaban, golpeaban la puerta, la de tres años colgada de la manilla
Sylvia, estaban allí, asustados, hambrientos,
el más pequeño, con el pañal arrancado,
extiende la caca por su cara y por las barras de la cuna,
esa palabra de la traducción, esa palabra de tu poema,
mientras su madre en la cocina, igual que mi padre después,
en la cocina, en el frío, en una habitación sin salida
mi pequeña Sylvia, nos quedaremos solas para siempre
   
Claro, solas para siempre
Estoy en la cocina, al borde del océano 
Y no soy Virginia, y no soy Sylvia
Y no sé qué decisión tomaré 
Ni cuando
(y aclaro que he cambiado ligeramente un verso de la traducción, por lo que si hay un error (que no creo) sería mío... y es que donde, hablando de los hijos de sylvia plath decía: "ellos estaban allí, estaban allí, / gritaban, golpeaban la puerta, el de tres años colgado de la manilla", lo he tenido que cambiar por: "ellos estaban allí, estaban allí, / gritaban, golpeaban la puerta, la de tres años colgada de la manilla", porque la de tres años era frieda, y porque traduje del checo al castellano (y del castellano al checo) ese verso con el traductor del google (sí, estoy así de loca...), y llegué a la conclusión de que en checo no se hace distinción de género, pero como yo sé el género de los hijos de sylvia (y las edades que tenían y sus nombres), no he podido evitar cambiar la traducción casi imperceptiblemente, con el género correcto, para sentirme más cómoda...)

y como dice simona racková en el poema yo "ayer leí de nuevo Ariel, derribada, llevada, cautivada"... porque el once de febrero me gusta leer el ariel... y volvió a sobrecogerme el poema del filo, en el que intuyes lo que sylvia estuvo a punto de hacer y no hizo (y porque tantos años después, sigo pensando que la luna sí que tiene de qué entristecerse... (y porque me sigue obsesionando (versión tras versión, intento tras intento) la traducción del último verso...)

y volví a leerme el "ariel" y me dio la misma pena de siempre... joder, qué buena era, y qué pena no haber podido leer los poemas que la madurez le habrían hecho escribir... 


y después retomé "qué buscas, lobo?" de eva vieznaviec... de una autora bielorrusa a la que no tenía el placer de conocer, y que está siendo todo un descubrimiento... así que de momento encantada... vuelvo en cuanto me lo acabe...


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