anoche terminé de leer las cartas entre zelda y scott fitzgerald con la sensación de que quizás, tal vez, no debería de haberlas leído...
y es que así como con determinados escritores tienes la sensación de que tanto sus cartas (vease simone de beauvoir) como sus diarios (vease virginia woolf, katherine mansfield o sylvia plath) están escritos pensando que podrían ser leídos, no he tenido esa sensación con la correspondencia de los fitzgerald...
que entiendo el interés que pueden tener, entiendo que aclaran algunas cosas, entiendo que si yo tuviera algo así en mi poder, probablemente querría compartirlo, pero no, no me he sentido cómoda...
sobre todo leyendo las últimas cartas, cuando scott está cada vez peor, y sabes que se va a morir, y zelda pide dinero, y salir del sanatorio, y más dinero...
sobre quién acabó con quién... ya sabes, lo de si scott volvió loca a zelda o si zelda lo arrastró a la bebida, sigo pensando lo que pensaba antes de leer sus cartas: que los dos tuvieron su parte de culpa... o más bien que era todo inevitable... quiero decir que zelda estaba loca antes de estar loca, que scott ya bebía antes de que ella estuviera loca... que quizás si uno de los dos hubiera sido más equilibrado, habría podido "salvar" al otro, aunque también creo que si uno de los dos hubiera sido más equilibrado seguramente no se habrían casado...
en fin... que ha sido muy triste leer estas cartas... tanto que ayer, aunque ya era tarde y me tenía que ir a dormir, y en un momento dado incluso estaba incómoda y ya no sabía cómo ponerme en el sofá, seguí leyendo hasta terminarlo... porque no quería irme a dormir sin terminar el libro...
y que también ha sido bonito... porque también hay cosas bonitas, como un telegrama de scott a zelda de antes de la boda, en el que scott simplemente dice:
"Buenos días Zelda cariño sabes que te quiero
Scott"
o cuando zelda le dice a scott: "Estar sin ti es como pedir clemencia a una tormenta o matar la Belleza o hacerse viejo." en una carta de marzo de 1920...
sobre la locura, tema que me preocupa desde hace años, es interesante cuando zelda le escribe a scott que "a excepción de una momentánea regresión a una desquiciada actitud desafiante y una pérdida total del sentido de la proporción, estoy mejor." y continua diciendo que "es espantoso perder la cabeza y no ser capaz de ver con claridad, en sentido literal y figurado, y saber que eres incapaz de pensar y que nada es como tiene que ser, ni siquiera tu comprensión de cosas concretar como tu edad o tu aspecto..."
y desgarrador es cuando le escribe "ayúdame, por favor. Cada día muere un poco más de mí en este amargo e incesante suplicio que estoy sufriendo. Puedes escoger tú las condiciones de nuestra vida y cualquier cosa que quieras a cambio únicamente de que no tenga que seguir aquí sintiéndome enferma y desgraciada y a merced de personas que nunca han sabido siquiera lo que se siente. Tampoco yo lo haría si comprendiera. No puedo vivir más en estas condiciones, y en todo caso siempre sabré que "la puerta está cerrada por razones tácticas", si alguna vez lo está. No hay justicia... ni ningún lugar tranquilo para descansar en el mundo, y cuanto más tiempo tenga que soportar esto, tanto más miserable y dura y enferma me voy a volver"
en fin... que las cartas entre los scott me han dejado un poco tocada...
y ahora estoy leyendo "la casa en liljecrona" de selma lagerlöf... quizás porque él me regaló su "jerusalén" el primer verano que estuvimos juntos, y yo le fui contando las aventuras de ingmar igmarson (y conste que recuerdo el nombre sin necesidad de mirarlo en mis apuntes de lectura, porque recuerdo la gracia que le hacía cada vez que lo decía...), o porque antes de que lo nuestro empezara él le regaló a su sobrina la mayor, que aún no había cumplido los diez años, "el maravilloso viaje de nils holgerson" porque yo escribí un post... o quizás es porque el último verano (que yo no sabía que era el último verano) él me compró y se descargó "la saga de gösta berling" en su ebook para que yo pudiera leerlo, porque no lo encontraba en papel, y pasé los primeros días de aquellas vacaciones con su ebook en casa... o quizás es simplemente que me apetecía volver a leer a la primera mujer que ganó el nobel de literatura...
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