terminé de releerme los "siete cuentos góticos" de isak dinesen... y me releí los tres cuentos que me faltaban... el de la cena en elsinor, ese en el que la dinesen nos cuenta la historia de dos hermanas solteras, y la de su hermano desaparecido, y la de la prometida abandonada, y la de la criada que va a buscar a las dos hermanas para prepararles una cena de lo más extraña... y los soñadores, en el que la dinesen nos cuenta una noche en un barco, y un inglés cuenta una historia de amor, y luego otra y luego otra que resulta que... no, mejor no cuento qué tienen en común las tres historias... y por último me leí el poeta, que va y resulta que no era el que yo pensaba que era...
que ha sido un placer releer los "siete cuentos góticos" y que estoy encantada ante la perspectiva de releer todos los cuentos de la dinesen, poco a poco, en sus cuentos reunidos...
y después del libro de isak dinesen, me leí "morir" de cory taylor... libro al que no sé exactamente cómo llegué (creo que buscaba otro libro de la editorial gatopardo) y que supe que quería leer...
no conocía a cory taylor, y la verdad es que ha sido un verdadero placer conocerla y leer este precioso libro de memorias que empieza así...
"Hará un par de años, compré en internet un fármaco para la eutanasia hecho en China. Lo puedes adquirir por esa vía o puedes viajar a México o Perú y comprárselo sin receta a un veterinario. Al parecer basta con decir que tienes que sacrificar a un caballo enfermo para que te vendan tanto como quieras. Después puedes bebértelo en tu habitación de hotel en Lima, y dejar que tu familia se encargue de tramitar la repatriación de tus restos, o bien pasarlo de contrabando en tu equipaje y guardarlo para más tarde. Puesto que no tenía intención de usar el mío enseguida ni tampoco estaba en condiciones de viajar a Sudamérica, opté por la solución china.
Mi fármaco chino viene en polvo. Lo guardo en una bolsa cerrada al vacío en un lugar seguro y secreto, junto con una nota de suicidio que escribí hace más de un año, unos días antes de someterme a una operación cerebral. Tenía un melanoma en la zona del cerebro que controla el movimiento de la parte derecha del cuerpo: era incurable y no había garantías de que el cáncer no volviera a aparecer después de la intervención. Para entonces, el melanoma se había extendido a mi pulmón derecho; también tenía uno grande debajo de la piel del brazo derecho, uno grande justo debajo del hígado y otro que presionaba mi uretra y que, en 2001, hizo necesaria la inserción de un stent de plástico para que mi riñón derecho pudiera seguir funcionando."
y es que cory taylor se estaba muriendo... después de varias operaciones, de varios tratamientos, lo único seguro era que se moría... poco a poco, sí, pero sin remedio... así que creo que es normal y natural que buscase soluciones, opciones, farmacos chinos ilegales... lo que no es tan normal, ni tan natural, y me ha parecido maravilloso, es hablar de ello así: normal y naturalmente...
cory taylor dice en el libro que la muerte es un tabú, que el suicidio (asistido o no) es un tabú, y que al no querer (o no poder) hablar de estos temas, estos temas se complican... hay que hablar de la muerte, hay que hablar y hablar y hablar de ella... pero no nos gusta el tema... nos horroriza, nos desalienta... estoy tentada de pensar de que hay quien piensa que las desgracias se pegan... pero el silencio no ayuda... y cuando te rodea el silencio, hay veces que lo único que puedes hacer es escribir... y dice cory taylor que:
"Aunque la mayor parte del tiempo escribas sólo en tu cabeza, la escritura da forma al mundo y lo hace más soportable."
ay sí... mucho más soportable, sí...
dice también un poco más adelante que "Me gusta imaginarme que mucho después de mi muerte, alguien en algún lugar podra leer un libro o un ensayo mío en la última librería o archivo digital que quede y sentirse conmovido de algún modo."
así que me gustaría poder decirle que sí... que me ha conmovido, y que además lo ha hecho de varios modos distintos... por ejemplo, en otro momento del libro en el que cuenta:
"Mi único recuerdo agradable es el de una maestra que me metió las muñecas debajo del grifo de agua fría. Yo debía de haber estado jugando fuera, con el calor. Ella me mostró las venas que se deslizaban justo por debajo de mi piel.
-Tu sangre corre por todo tu cuerpo -me dijo-. Así que si enfrías tu sangre, eso ayudará a refrescar todo el resto.
Era la lección más importante que me había dado jamás una maestra, y la quería por eso. Tomé conciencia de inmediato de que la sangre recorría todo mi cuerpo, y era cierto que el agua fría se llevaba todo el calor."
una anécdota más, si no fuera porque sin saberlo, cory taylor me ha explicado algo que llevo toda mi vida haciendo sin saber... y es que mi abuela, en los veranos que pasó en el chalet con nosotros, esos días de calor horribles, esos días de poniente que estabas acalorada y no sabías qué hacer, siempre decía: "chati, abre el grifo de agua fría y mete las muñecas debajo"... es algo que sigo haciendo sin saber porqué... bueno, porque lo decía mi abuela y porque funcionaba, claro, lo que no se me había ocurrido nunca era el porqué, y gracias a cory taylor lo sé... (y gracias a cory taylor recordé la voz de mi abuela llamándome chati y diciéndome que cuando tenga calor meta las muñecas en agua fría, y que cuando la eche de menos solo tengo que tirar mano de los recuerdos)
y sonreí también cuando cory taylor me dijo que "Toda historia de amor encierra una historia de dolor, dice Julian Barnes en Niveles de vida, y es algo que supe ya desde muy joven."
porque yo también marqué esa cita en el maravilloso libro de julian barnes... y me encanta compartir lecturas con las autoras (y los autores) que me gustan...
así que ha sido un placer y una maravilla, leer este libro de cory taylor, en el que comparte su vida, sus recuerdos, sus dolores, sus temores, sus alegrías y sus miedos...
y después del libro de cory taylor me leí "la mujer helada" de annie ernaux (la última señora que ha ganado el nóbel)
(sí, es que este fin de semana no he estado nada solicitada, y a mí me da miedo molestar hasta a mis padres, así que he pasado leyendo en el sofá todo el fin de semana, parando sólo para comer algo, y para preparar cafés con leche, y cafés con leche descafeinados, y ver la serie nueva que empezó el sábado, y que por cierto, me ha gustado...)
así que el domingo me leí "la mujer helada" en la que annie ernaux me ha contado su infancia y su adolescencia, y cómo el concepto de mujer fue cambiando y cambiando y cambiando, entre lo que ella creía, lo que veía y lo que se suponía que debía ser... y su matrimonio y sus maternidades, y las oposiciones y el trabajo... y la verdad es que me ha encantado leer a annie ernaux...
es un libro increíble, duro, complicado y fácil de leer... porque entiendes los cambios y las dudas y las cosas que le van pasando y que lo que quiere, lo que cree que debería ser y lo que es, es imposible que sea... o sí... tal vez...
que me ha encantado "la mujer helada" de annie ernaux... sobre todo la parte en la que dice: "Y además, qué, el problema es que no sabes organizarte. Organizar, hermoso verbo corriente entre mujeres, todas las revistas están repletas de consejos, cómo ganar tiempo, cómo hacer esto o lo otro, mi suegra, si fuera tú lo haría más rápido, trucos para hacer lo más posible en el menor tiempo posible sin sufrimiento ni depresión porque eso importunaría a todos los que están alrededor. Yo también llegué a creer en la lista de la compra, en las reservas de la despensa, en el conejo congelado para las visitas imprevistas, la botella de la salsa vinagreta preparada, en los tazones ya dispuestos en la mesa por la noche para que estén listos para el desayuno del día siguiente. Un sistema que devora el presente sin parar, no se termina de progresar, como en la escuela, pero nunca se ve el final del túnel."
y como terminé "la mujer helada" y aún quedaba domingo, me empecé a leer "la extraña desaparición de esme lennox" de maggie o'farrell que me tuvo entretenida lo que quedaba de tarde... pero leerme tres libros en un día me pareció demasiado, así que cuando me quedaban unas veinte páginas decidí parar e irme a dormir... en parte porque hoy había que madrugar para bajar a trabajar, y en parte porque, como ya he dicho, tres libros en un día es demasiado para mí...
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