lunes 26 de diciembre de 2022

y abandoné el tomo dieciséis de la comedia humana, después de leerme "las marana" y me leí "los habitados" precioso poemario de piedad bonnett...

leí un poema de ella y de este poemario en la antología rojo-dolor, y sentí tal conexión, que lo busqué por internet...

y "los habitados" tiene dos partes... la primera sobre la locura, la segunda sobre el dolor... sobre el duelo de la muerte de un hijo... de su hijo daniel... 

precioso y maravilloso poemario que me ha hecho sonreír de esa manera que me hacen sonreír los libros de duelo... por el reconocimiento... por las casualidades... como cuando piedad bonnett me ha hablado en un poema de la maleta al volver del hospital y yo pensé en mi bolso y en la bolsa que usaba las noches que iba a pasar la noche al hospital, que siguen donde los dejé la última mañana que volví del hospital y que no sé si en algún momento seré capaz de tocar... o que la cocina es un buen lugar para llorar... o lo de hablar en susurros...  en fin... que me ha encantado...

me ha encantado tanto que he copiado varios poemas en mi petit palais, en mis distintos tonos de color negro y en mi antología de pájaros...

poemas como el de ahora que ya no... que dice:


Ahora que ya no

A cualquier hora
-no sólo cuando llueve y te sueño empapado.
o cuando me despierta el zumbido de abeja de la tele encendida-

como un golpe de aldabas

la palabra

la que yo pronuncié    cuando tus ojos
porque querías saber    necesitabas

o las que nadie pronunció y oías

o aquellas otras
         las de la condena

esa pregunta atroz que abrió de un tajo
el fruto envenenado del mañana

-cómo vivir después cómo cargar con ellas-

Y las que ya no sé si alguna vez te dije
y que ahora repito en un murmullo

ahora que ya no
ahora que nada

y el de luz blanca... que dice:


Luz blanca

Esta incredulidad:
un pez que salta y ya no encuentra el agua.

siempre en mitad de algo
-del orden, del espejo, de la canción que oías-

caen, como un filoso anzuelo atrapapenas,

el pasmo
el ay, el nudo, la parálisis,
el corazón en pausa

la rendija que se abre
y arroja esa luz blanca que me ciega.

y el del pozo...


Pozo

Así
como un silencio cabe dentro de otro silencio

de repente el vacío se abisma a otro vacío
y del dolor caemos al dolor.

Ya no hay afuera entonces.

Apenas si podemos respirar nuestro aire
pues volvemos a ser oscuros animales
que nadan en el pozo de la entraña

como antes de nacer
                o de morir


y por último un poema que me ha dado las palabras que me faltan desde octubre...



Noticias de casa

Es una niña, eso nunca pudiste saberlo.
Todos rodeamos su cuna,
asombrados -como siempre nos asombramos los vivios
ante lo cotidiano del milagro-
diciendo las tonterías de siempre,
repentinamente convertidos en padres, tíos, abuelos.
Bromeábamos y reíamos y sin embargo,
dentro de cada uno de nosotros
se había instalado ya un mismo silencio:
eras tú que caías como una lluvia triste
sobre nuestras cabezas inclinadas.


pero en nuestro caso es un niño... 

que me ha encantado el libro de piedad bonnett...


y me leí el libro de piedad bonnett entre la noche del veintitrés y la mañana del veinticuatro... la mañana del veinticuatro antes de bajar a trabajar... y la tarde del veinticuatro y la mañana del veinticinco las pasé (como el año pasado) releyendo a joan didion...

así que me releí las "noches azules" de la didion, su libro sobre el dolor y el paso del tiempo... sobre la muerte de quintana y la vejez que se acerca... sobre los recuerdos, y los esfuerzos, y que a veces nos equivocamos cuando hacemos lo que creemos que debemos hacer...

me dijo joan didion que:

"El tiempo pasa.
Los recuerdos se borran, la memoria se adapta, la memoria se ajusta a lo que creemos recordar."

y sé que es cierto... de hecho sé que son ciertas las dos cosas... que el tiempo pasa y que los recuerdos se borran y la memoria se adapta... sé que la historia que me cuento no es nuestra historia... sé que él vino todas las tardes de nochebuena antes de la cena, pero creo que he borrado la tristeza de que se fuera... no me recuerdo discutiendo sobre las navidades futuras, pero seguro que discutimos más de una vez sobre si pasaríamos la nochebuena con mi familia o con la suya...

entonces un recuerdo vuelve... él diciendo que la primera nochebuena no la pasaríamos ni con mi familia ni con la suya, que nos quedaríamos solos en casa y que cenaríamos una tortilla a la francesa... querrás decir de patata, le corregí yo... no, me dijo, a la francesa que es más fácil de hacer y en nuestras primeras navidades juntos no te quiero dar faena...

y lloré, claro... lloré por esas navidades que nunca jamás serán y porque yo quería quedarme en casa, sola con su recuerdo y cenar una tortilla a la francesa, y llorar y llorar y llorar, sin preocuparme de si mis ojos hinchados delatarán mi pena a los demás...

pero no puedes quedarte en casa sola en nochebuena... está mal visto... es egoista... así que hablé conmigo misma, conseguí que se me pasara el sofoco, estrené la falda nueva que había comprado con mi madre el día anterior, rompiendo así mi luto riguroso y eso de no poder estrenar ropa, y hasta me pinté los ojos y nos fuimos a la comida familiar... que fue bien, gracias... aunque había demasiada comida y se hizo demasiado larga... 

y el veinticinco por la mañana seguí con las "noches azules", y nos fuimos a comer con la abuela, pero ayer la abuela no estaba bien... llevaba un trancazo impresionante, y creemos que tal vez la medicación que lleva normalmente, más el antibiótico, más lo de tener que salir a comer, pues que no estaba bien... apenas hablaba... no quería comer, y cuando lo intentaba parecía que no podía tragar... y no tengo muy claro que supiera quienes éramos... 

yo estoy acostumbrada... la abuela tiene noventa y ocho años, y tiene días buenos y días malos... voy a verla prácticamente todos los fines de semana, así que estoy acostumbrada a que a veces no está bien, pobreta... pero mi madre y mi hermana la pequeña, se quedaron impresionadas... y mi padre echo polvo... y mi hermana la mediana y mi cuñado no llegaron a verla, porque llegaron tarde (mi hermana siempre llega tarde y ahora con el bebé no va a mejorar ese tema) y como la abuela estaba como estaba, en cuanto acabo de comer (aunque comer, en realidad no comió...) mi padre la llevó de vuelta a la residencia...

y de vuelta en casa me terminé de leer las "noches azules" de la didion y me leí "el ritual del baño" de sara torres...


y es que mi hermana la pequeña se ha leído lo que sea que he escrito sobre lo que pasó, y en un momento del libro cuento que nosotros teníamos varias tradiciones... nos regalábamos un libro de bolsillo para navidad, un libro de tapas duras para reyes... y él solía traerme un libro sorpresa la tarde de nochebuena...

así que sí... mi hermana la pequeña me compró un libro para que yo tuviera mi libro antes de la cena y de los regalos y de todo lo demás... un libro de su parte, según ella... un libro que cuando lo vio. él le dijo al oído que iba a gustarme...

y mi hermana (y la voz que oyó en su cabeza?) tenía razón... el libro me encantó... y acabé llorando al final, cuando en el último poema Sara Torres escribe:


Hicimos (...)
todas esas cosas bellas


porque es cierto... las hicimos...

joder que complicado es esto de pasar la navidad... pero en fin... ya es día veintiséis... y creo que ya no me toca crisis hasta el fin de semana que viene...






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