hay libros que no recomendaría jamás, aunque me hayan encantado... y uno de esos libros es "el libro del duque de los verdaderos amantes" de christine de pisan (o pizan)...
y es que una pequeña erudita vive en mí (y además es un poco snob, que diría la woolf...), y de vez en cuando compra libros como éste, de una autora del siglo quince (a la que, admito entre orgullosa y avergonzada, que no es la primera vez que leo...), mitad por gusto (no te lo crees, pero la literatura medieval me gusta mucho, así en general...), mitad por responsabilidad: creo que una pequeña erudita feminista tiene la responsabilidad y el deber moral de leer a las pioneras; primero para conocerlas personalmente y no de oídas; y después para confirmar la tesis de que las mujeres siempre han escrito (pese a lo complicado que haya sido)
pero como te decía jamás en mi vida recomendaría este tipo de literatura a nadie que conozca... primero porque sé que es un tipo de literatura que no es "fácil" (aunque sí que lo es), y segundo porque me cuesta mucho hablar de lo que leo en general, y de las lecturas de la pequeña erudita que hay en mí, en particular...
y es que las risas que han provocado en el pasado determinados deslices como recitar un poema de becquer de memoria, confesar el número real de mis lecturas veraniegas, o anuales, decir que en el avión yo iba leyendo a shakespeare o a zola, y el cachondeo con la recherche (y eso que no dije que la estaba releyendo!...), o la reciente polémica con platón por protagonista, me han hecho ser precavida y no decir más de lo que debo en esta materia...
(de hecho había escrito un párrafo contándote todas las autoras medievales a las que he tenido el placer de leer, pero me ha dado tanta vergüenza, incluso aquí, que lo he seleccionado entero y lo he borrado con un click...)
pero, dicho todo lo anterior, te diré que ha sido un verdadero placer leer "el libro del duque de los verdaderos amantes", en el que christine de pizan nos cuenta por encargo (¿?) la historia de amor del duque de los verdaderos amantes contada por él mismo, pero escrita por ella, que se excusa (como curiosamente suelen hacer todas) pero que pese a ello, escribe esta maravillosa obra... una historia de amor cortés, en la que el amante jura amar a su dama en secreto y sin atentar a su honra (sin tirársela, que diríamos ahora) y nos cuenta como se enamoró (o Amor lo hirió con su flecha...), la fiesta que montó (con torneos y justas de aquellas típicas de su época...), sus tormentos de amor y sus gozos (pero sin deshonra, claro), y sus disimulos, sus celos y demás cosas...
un detalle que me ha encantado, es la carta de la antigua dama de honor a la dama cuando ésta le pide que vuelva a su servicio, diciéndole que no puede volver, y lo que dicen por ahí de ella, y que tenga cuidado porque está a puntito de perder su nombre... y que viene a decir aquello que decían de la mujer del césar: que además de ser honesta, tenía que parecerlo, que es más complicado que serlo...
que me ha encantado mucho... y para muestra, el principio, en el que christine de pizan nos cuenta el porqué de este libro:
Aunque mi ocupación no fuera esa,
y es que una pequeña erudita vive en mí (y además es un poco snob, que diría la woolf...), y de vez en cuando compra libros como éste, de una autora del siglo quince (a la que, admito entre orgullosa y avergonzada, que no es la primera vez que leo...), mitad por gusto (no te lo crees, pero la literatura medieval me gusta mucho, así en general...), mitad por responsabilidad: creo que una pequeña erudita feminista tiene la responsabilidad y el deber moral de leer a las pioneras; primero para conocerlas personalmente y no de oídas; y después para confirmar la tesis de que las mujeres siempre han escrito (pese a lo complicado que haya sido)
pero como te decía jamás en mi vida recomendaría este tipo de literatura a nadie que conozca... primero porque sé que es un tipo de literatura que no es "fácil" (aunque sí que lo es), y segundo porque me cuesta mucho hablar de lo que leo en general, y de las lecturas de la pequeña erudita que hay en mí, en particular...
y es que las risas que han provocado en el pasado determinados deslices como recitar un poema de becquer de memoria, confesar el número real de mis lecturas veraniegas, o anuales, decir que en el avión yo iba leyendo a shakespeare o a zola, y el cachondeo con la recherche (y eso que no dije que la estaba releyendo!...), o la reciente polémica con platón por protagonista, me han hecho ser precavida y no decir más de lo que debo en esta materia...
(de hecho había escrito un párrafo contándote todas las autoras medievales a las que he tenido el placer de leer, pero me ha dado tanta vergüenza, incluso aquí, que lo he seleccionado entero y lo he borrado con un click...)
pero, dicho todo lo anterior, te diré que ha sido un verdadero placer leer "el libro del duque de los verdaderos amantes", en el que christine de pizan nos cuenta por encargo (¿?) la historia de amor del duque de los verdaderos amantes contada por él mismo, pero escrita por ella, que se excusa (como curiosamente suelen hacer todas) pero que pese a ello, escribe esta maravillosa obra... una historia de amor cortés, en la que el amante jura amar a su dama en secreto y sin atentar a su honra (sin tirársela, que diríamos ahora) y nos cuenta como se enamoró (o Amor lo hirió con su flecha...), la fiesta que montó (con torneos y justas de aquellas típicas de su época...), sus tormentos de amor y sus gozos (pero sin deshonra, claro), y sus disimulos, sus celos y demás cosas...
un detalle que me ha encantado, es la carta de la antigua dama de honor a la dama cuando ésta le pide que vuelva a su servicio, diciéndole que no puede volver, y lo que dicen por ahí de ella, y que tenga cuidado porque está a puntito de perder su nombre... y que viene a decir aquello que decían de la mujer del césar: que además de ser honesta, tenía que parecerlo, que es más complicado que serlo...
que me ha encantado mucho... y para muestra, el principio, en el que christine de pizan nos cuenta el porqué de este libro:
Aquí comienza El libro del duque de los verdaderos amantes
Aunque mi ocupación no fuera esa,
ni tuviera intención
de escribir, por ahora, versos
de amor, que en otro asunto
que mucho más me agrada
había puesto toda mi atención,
yo quiero sobre ajenos sentimientos
en este instante comenzar
una nueva obra, pues me lo pide alguien
que, sin necesidad de ruegos,
puede ordenar a quien muy por encima
del rango mío está: es un señor
al que bien debo obedecer.
Así, ha querido confesarme,
por su gracia, el dolor,
ya fuera sensatez o sinrazón,
en que tantos inviernos y veranos
largo tiempo permaneció
por Amor, a cuyo servicio
su corazón en prenda sigue aún;
pero no quiere que lo nombre:
le basta ser llamado el duque
de los verdaderos amantes,
que esta obra hace para ellos.
Le place pues que cuente
así como él me cuenta a mí,
las duras penas y los gozos,
los hechos, los extraños pasos
por los que ha andado
hace ya varios años.
Así, ahora que la primavera
vuelve, quiere que escriba sobre eso
una nueva obra, y yo lo acepto,
pues sé que es tal y tan sensato
que su benevolencia
bien se conformará
con la debilidad
de mi pobre imaginación;
con su consentimiento, pues,
yo diré en su lugar
lo que ocurrió, del modo en que lo cuenta:
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