28 de diciembre...

y como te decía al final de mi último post, me leí "demonios familiares" de ana maría matute... y sí, me llevé un disgusto cuando llegué al final abrupto del que ya me había avisado la contraportada del propio libro... 

pero también te diré que ha sido un placer leer el principio de esta historia... sí que es cierto que las dudas me siguen rondando... que me gustaría saber que fue de eva, y de jovita, y si a eva le pesó más la lealtad o el enamoramiento... y si la relación con su hermano yago se llega a normalizar... e incluso que es del coronel y de magdalena (que es todo un personaje), pero una sabe a lo que se enfrenta cuando lee novelas inacabadas (no es mi primera vez, ya lo sabes, con finales abruptos... pero el placer vence a la decepción, y el poder leer una obra más, aunque sea inacabada, de un autor adorado, siempre puede más que el saber la decepción que te vas a llevar cuando la historia se acabe sin acabarse de verdad...), así que no me voy a quejar más... es una maravilla lo que hay, y una pena no poder saber el final...

y después vino papá noel y me trajo "por qué no soy feminista. un manifiesto feminista" de jessa crispin...

y dice jessa crispin en la introducción de este libro maravilloso:

"Eres feminista?
Crees que las mujeres son seres humanos y merecen ser tratadas como tales? Que las mujeres merecen tener los mismos derechos y libertades que se otorgan a los hombres? Si es así, entonces eres feminista, o al menos eso es lo que no dejan de repetir las feministas.
A pesar de lo obvia y sencilla que es la definición de feminismo en el diccionario, a pesar de los años que he pasado colaborando con organizaciones feministas, a pesar de las décadas que he dedicado a defender el movimiento, reniego de la etiqueta. Si hoy me preguntaras si soy feminista no sólo diría que no, sino que lo diría además con un gesto de desdén.
No te preocupes: ahora no viene esa parte en la que insisto en que no lo soy porque temo que me confundan con una de esas feministas iracunda de piernas peludas que odian a los hombres y a las que tanto ellos como las propias mujeres pintan como el coco. Y tampoco voy a ratificar mi carácter accesible, mi naturaleza razonable, mi heteronormatividad, mi amor a los hombres y mi disponibilidad sexual, aun cuando esa aclaración parece ser el prerrequisito para todo texto feminista publicado en los últimos quince años.
Es precisamente esa pose (soy inofensiva, fóllame si quieres, no muerdo) el motivo por el que rechazo la etiqueta feminista: todas esas feministas de pacotilla; todas esas discusiones bizantinas en plan "puedes ser feminista y depilarte el pubis?"; todos esos mensajes tranquilizadores para el público (masculino) en los que aseguran que no piden tanto, que no pretenden pasarse de la raya ("nosotras tampoco sabemos de qué narices hablaba Andrea Dworkin, creednos!"); todas esas feministas repartiendo mamadas como si fuera una labor de misionera..."

yo admito que hasta hace relativamente poco era de esas que aseguraba que todas somos feministas lo queramos o no... que desde el momento en el que hacemos uso de los derechos que el feminismo nos ha dado, lo somos, por mucho que algunas aclaren que no son feministas, que son femeninas o digan esa gilipollez tan popular de "ni machismo ni feminismo" (como si el feminismo hubiera asesinado a alguien), o maticen que son feministas (liberales? lights? sin cafeina?...) pero no como esas feministas que ................ (y en la línea de puntos puedes poner alguno de esos crimenes de los que se nos suele acusar a las feministas como de odiar a todos los hombres, de querer enfrentar a los hombres con las mujeres, o de querer castrarlos a todos químicamente pero dejando a unos cuantos especimenes para la reproducción, claro... porque podemos estar locas pero no tanto como para condenar a toda la raza a la desaparición...)

en fin, retomo... te decía que hasta hace relativamente poco yo era de esas que decía que todas, por el simple hecho de ser mujeres, eramos feministas, pero me he dado cuenta de que no es cierto... de que hay mujeres que definitivamente no son feministas ni lo serán jamás... incluso de que la palabra ha pasado en unos años de ser casi un insulto a ser una especie de hastag (y no estoy segura de haber escrito bien esta palabra...), y eso, tampoco es bueno...

así que ha sido un placer leer este libro (libro que he leído asintiendo casi todo el tiempo) porque cuando encuentras a alguien que ha encontrado las palabras para contar las cosas que te preocupan, para explicar tus dudas y para dar voz a algunos de tus miedos, la verdad es que te sientes menos loca, menos rara y menos sola... y eso es lo que me ha regalado mi hermana la pequeña esta navidad... el libro de jessa crispin, que además de maravilloso me ha reconfortado mucho (aunque sé que no era esa su intención, lo ha conseguido)

porque este sistema no funciona, así que habrá que prenderle fuego de una vez... no nos queda otra...


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