martes y te escribo desde la caja, donde, por la información de que dispongo en este momento, pasaré gran parte de la mañana... así que visto que lo que podía hacer desde aquí ya lo he hecho, y en general llevo los temas del despacho muy adelantados, pues abro el editor y me rebusco las palabras una mañana más...
me rebusco las palabras, hoy para contarte que me estuve leyendo un libro de relatos de andreiev, que me compró mi madre un domingo antes de fallas, que como había fútbol, me dejé liar y me fui a comer con ellos y con mis sobrinos, y en la gran vía estaban las casetas de la feria del libro antiguo y de ocasión, y como mi madre sabe que me encanta esa feria, y además habíamos llegado cinco minutos antes de la hora, pues miramos la primera caseta que había donde nos bajamos, y encontré tres libros que quería llevarme a casa, y como eran baratitos, me los regaló mi madre...
un libro de relatos que contiene historias como los espectros, que tiene un final inquietante; el extranjero, o ese darse cuenta al final de que uno no quiere en realidad lo que quería; el misterio, que me recordó a la vuelta de tuerca de james; un tipo original, que me hizo muchísima gracia días después de leérmelo; la llamada, que hay que responder, pase lo que pase; el regalo de sazonka, que llegó un poco tarde; el angelito, que por un momento pareció que podía arreglar las cosas; la marsellesa, que al cantarla se convierte en algo mas que una canción; un sueño, que acaba donde ha empezado; bargamot y garaska, y lo importante que puede ser para un hombre que le llamen por su doble nombre; y una vista, y lo duro que puede ser perderla...
así que te diré que encantó este libro de relatos que encontré sin buscarlo... y antes de cortar y cerrar te voy a copiar una cita... quizás porque espero que los que vivimos en la actualidad el hondo sueño de esta vida gris, podamos despertar antes de morir...
todo esto hace mucho tiempo que ocurrió. los que viven en la actualidad el hondo sueño de una vida gris y mueren sin despertarse, no me creerán; pero, en aquella época, hasta diríase que el tiempo había desaparecido. el sol salía y se ponía, las agujas de los relojes señalaban las horas y los minutos; y el tiempo, con todo, no existía. muchas otras cosas grandes, admirables, ocurrían en aquella época, y los que viven el hondo sueño de una vida gris y mueren sin despertarse, no me creerán.
leónidas andreiev (la llamada)
corto y cierro...
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