hoja blanca de hoy, de siempre, de mañana.
frutal de cada día, semilla fecundada
por un rayo de luz o una gota de agua.
la vida fluye abajo, arrastrándose vana.
encima de mi frente, los divinos fantasmas
del sueño verdadero, los éxtasis del alma...
cicatrices de oro, que mi pluma va abriendo
sobre la hoja blanca.
es un poema de ernestina de champourcin... sí... uno de esos que encontré en la antología de peces en la tierra...
y hoy no pensaba postear, pero me he encontrado rebuscando entre las citas de los borradores algo que decir... algo que contar... escribir por escribir (que puede que algo tenga que ver con ese hablar sin tener nada que decir que decía eluard)
y he encontrado estos versos de la champourcin que me hablan de esa manía que me recuerda la letra de una de esas canciones que tarareo sin darme cuenta (ya sabes que sigo intentando encontrar las palabras, y de paso ordenarlas)
que me recuerdan la hoja en blanco como promesa de algo que no te sé decir (solo puedo intentar contártelo)
la hoja en blanco como posibilidad de casi cualquier cosa... las palabras que dan vueltas intentando contar historias que no sé donde van... y ese cosquilleo en la punta de los dedos
(y puede que la promesa de tardes y noches sin horarios, ni rutinas... un vacío que se me antoja promesa de letras)
cicatrices de oro que ir abriendo sobre la hoja blanca...
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