se está nublando. y ya vuelve a asaltarme mi vieja angustia, aquí dentro, como una vieja herida que se aviva cada vez que me muevo. conozco su nombre. es temor a la soledad eterna, miedo de que no exista respuesta. y quién va a responder en una habitación de hotel?
lo dice jan, uno de los cinco personajes de el malentendido de camus...
después, jan se acerca al timbre. duda, y luego llama. no se oye nada. hay un momento de silencio, luego suenan pasos. se abre la puerta. aparece el criado anciano en el dintel. permanece inmóvil y en silencio... jan dice que no era nada. y se disculpa diciendo que sólo quería comprobar si contestaba alguien, si funcionaba el timbre... y el anciano lo mira; luego cierra la puerta y se alejan los pasos....
y camus nos hace sentir así esa soledad existencial que nadie podrá remediar... esa angustia que la nada (el vacío) nos provocan de manera casi inevitable... ese temor a la soledad eterna, a que no exista respuesta...
una maravilla, el malentendido de camus, que me recordó cosas de mí misma que casi tenía olvidadas... desolador desde las primeras páginas, porque intuyes el final inetivable desde las primeras palabras...
y ese "no" del final que quizás es la única respuesta a todas nuetras oraciones, peticiones y plegarias... o quizás simplemente es la respuesta del viejo criado... no sé... este libro me ha devuelto a la vez todas mis dudas existenciales...
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