pocas cosas existen tan cargadas de magia como las palabras de un cuento.así empieza la puerta de la luna, el libro de cuentos de la matute que mi madre me regaló hace unos días... y creo que tiene razón, que pocas cosas existen tan cargadas de magia como las palabras de un cuento... al menos esa es la sensación que tienes leyéndola a ella... a ana maría matute, que con sus finales inesperados, con su manera de mirar el mundo, de contar las cosas me tiene fascinada... porque hace que parezca fácil contar historias cortas... porque estos días leyéndola me he dado cuenta de que si... de que a veces las palabras están cargadas de magia, cuando lees una historia y suspiras o sufres, o te quedas heladita y tienes que releer las últimas líneas, cuando los personajes siguen contigo días después de haber cerrado el libro... cuando encuentras una historia y quieres que otra persona la lea para compartir esos momentos mágicos que la literatura nos regala casi sin darnos cuenta...
me gusta como la matute describe los cuentos en ese cuento vagabundo con el que se abre el libro de sus cuentos...
el cuento es astuto, se filtra en el vino, en las lenguas de las viejas, en las historias de los santos. se vuelve melodía torpe, en la garganta de un caminante que bebe en la taberna y toca la bandurria. se esconde en las calumnias, en los cruces de los caminos, en los cementerios, en la oscuridad de los pajares. el cuento se va, pero deja sus huellas. y aún las arrastra por el camino, como van ladrando los perros tras los carros, carretera adelante. en cuento llega y se marcha por la noche, llevándose debajo de las alas la rara zozobra de los niños. a escondidas, pegándose al frío y a las cunetas, va huyendo, a veces pícaro, o inocente, o cruel. o alegre, o triste. siempre, robando una nostalgia, con su viejo corazón de vagabundo.un libro alucinante que por momentos me ha devuelto una niña que fui... una niña que adoraba que le contasen cuentos...
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