el despoblador

estancia donde los cuerpos van buscando cada cual su despoblador. asaz amplio que permita buscar en vano. asaz estrecho para que toda escapatoria sea vana. es el interior de un cilindro rebajado cuyas medidas son cincuenta metros de circunferencia y dieciséis de altura por armonía. luz su debilidad. su amarillo. su omnipresencia como si los casi ochenta mil centímetros cuadrados de superficie total emitieran cada uno su luz. el jadeo que lo agita. se para de cuando en cuando como un suspiro en su fin. todos se paran entonces. su estancia va a terminar quizá. al cabo de unos segundos todo reinicia.





es el principio de el despoblador, de samuel beckett... un amigo de mi padre estaba reduciendo su biblioteca, quedándose unos libros y regalando otros... así que una mañana nonó y yo nos escapamos del despacho para ir a ver los montones de libros y adoptar unos cuantos... éste de beckett estaba entre los que me traje a casa...



no es fácil leer a beckett, creo... o tal vez soy yo que estoy acostumbrada a otro tipo de narraciones... no es fácil porque te crea la nada alrededor mientras lees, porque con su absurdo (que no lo es) te hace darte cuenta de lo absurdo que es todo en realidad...



leí a beckett en una sala de espera, y acabé dentro de esa estancia de la que habla, sentada en una de las esquinas mirando la realidad que me enseñaba y preguntándome hasta que punto no estamos en realidad dentro de ese cilindro (asaz amplio que permita buscar en vano. asaz estrecho para que toda escapatoria sea vana)



lo dicho... no es fácil leer a beckett porque a veces encontramos mas de lo que esperabamos en sus libros...

No hay comentarios:

Publicar un comentario