sobre tecleos dispersos de un sábado...

sábado y te escribo desde el despacho... con la caja hecha, las facturas y los listados archivados... el correo (el poco correo que ha entrado, porque los sábados no trabajan ni los que envían spam) impreso y entregado a quien corresponda... y en este momento, el listado de los talones por hacer, esperándome en la impresora que lo recoja, y que haga las circulares correspondientes, y la correspondiente orden de pago, y que saque las facturas de los proveedores para anotar lo que corresponda...


y es que los sábados son tranquilos... el teléfono apenas suena hasta eso de las doce (hora a la que tenemos comprobado que es cuando la gente se despierta), y apenas hay correos electrónicos... las agencias no reparten, así que no entra material y no hay albaranes que meter... y como ayer la tarde también fue tranquila, me dio tiempo a sentar las facturas...





sábado y me rebusco las palabras porque en realidad hoy no pensaba escribir aquí... repaso algo que contarte, pues bien sabes que suelo necesitar coartadas para estos tecleos inconexos que escribo desde el despacho... en parte por aquella promesa hecha hace muchas madrugadas; en parte porque quieras que no, estos tecleos consiguen sacarme, al menos durante el tiempo que duran, de mis grises rutinas fotocopiadas, de secretaria sin vocación pero muy responsable en la que, sin saber como, me he convertido...


y es que a veces se me olvida que yo quería algo más que esto (quizás porque otras magias compensan este gris que tiñe casi todos mis días laborables)... a veces se me olvida que una vez quise ser artista (no como aquella canción de la concha velasco, que ya sabes que el protagonismo y yo, no somos lo que se dice amigos...), y que hasta estudié una carrera para aprender a serlo... carrera de la que a veces creo que lo único que me quedó es esta pequeña obsesión por la originalidad (culpa de aquella profesora de escultura de segundo, que nos dijo que había que conocer la historia del arte, para no aparecer un día en un museo con un botellero, mas que nada porque eso ya lo había hecho duchamp hacía tiempo... y puede que de rimbaud, que me dijo que había que ser absolutamente modernos...) y ese ir por los museos jugando al quien es quien conmigo misma...





me han interrumpido... niní ha llamado por teléfono y he tenido que salir a cobrar, porque nonó no está y mientras mi madre hablaba, alguien tenía que cobrar... y la verdad es que he perdido el hilo... y como ya sabes que no me gusta releer lo que escribo, porque si lo hiciera, la mitad de las veces le daría a borrar en vez de a publicar, voy a ir cortando y cerrando... otro día seguiré tirando de recuerdos raros... hoy se trataba simplemente de escribir por escribir (que tú dices que algo queda) y poco mas...

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