sobre martes extraños y la solterona de edith wharton...

martes y te escribo desde el despacho... martes y admito que tengo una mañana extraña...


(no digo que sea una mañana extraña, sino que yo la tengo extraña; lo aclaro porque hay un matiz importante, ya que por aquí todo está igual, pero yo no sé que me pasa, que no estoy en lo que estoy, y además tengo la certeza de que no lo voy a estar en lo queda de mañana...)


martes y ni tengo la caja hecha, ni he acabado de abrir el correo electrónico... tampoco he metido los talones en sobres para enviarlos, ni he metido el albarán que veo desde aquí esperándome en la cubeta... lo único útil que he hecho en lo que va de mañana (a parte de contestar al teléfono casi ininterrumpidamente) ha sido la compra, para hacer la comida dentro de un rato... y ni eso he conseguido hacerlo del todo, ya que de momento tenemos un primero, pero no tenemos segundo plato...


y te diría que ando dispersa, pero no es eso (en mi caso empiezo a pensar que la dispersión venía de fábrica), es algo que no sé poner en palabras... pero si lo intentase te diría que hoy tengo uno de esos días en los que me siento incapaz de acabar las cosas... ningún problema en empezarlas, pero pocas fuerzas para terminarlas...





el caso es que yo venía a contarte que la semana pasada (o la anterior, mi dispersión me impide concretar estas cosas) estuve leyendo un libro que hacía tiempo que quería leer, pero que era demasiado caro para mi presupuesto en libros (sabes que miento, porque en realidad tengo tal tendencia al caos que no sabría decirte cuanto gasto al mes en libros...), pero que pedí gracias a uno de esos cupones de descuento que te dan algunas webs después de comprar... así que descontando el cupón el libro se quedaba a precio de bolsillo, y no lo pude evitar, y me di otro capricho...


el libro no es otro que la solterona de edith wharton...






en el viejo nueva york de 1850 despuntaban unas cuantas familias cuyas vidas transcurrían en plácida opulencia. los ralston eran una de ellas.

 edith wharton (la solterona)





y así es como empieza la wharton a contarnos esta historia... la historia de dos mujeres, delia y charlotte... delia que ya es una ralston por haber hecho lo que en sociedad se llama un buen matrimonio, y charlotte, que está a punto de serlo, pero que tras confesarle su secreto a delia, no lo será jamás...






aquel era su primer contacto con el reverso de la apacible superficie social, y le produjo nauseas pensar que tales cosas pudieran existir y que ella, delia ralston, estuviese oyendo hablar de ellas en su propia casa.

edith wharton (la solterona)





y es que el secreto de charlotte no solo cambiará su vida, sino la de ambas... en una historia en la que no hay buenos ni malos, solo dos mujeres, cada una con su visión de las cosas, que acabarán viviendo juntas, aunque en el fondo (o no tan en el fondo) se odian...


una historia muy wharton (no se me ocurre ningún adjetivo que la defina mejor), en la que no sabes que pensar... porque aunque desde el principio me propuse odiar a delia, la verdad es que en realidad no la odié... y aunque creo sinceramente que la más sufre es charlotte, también creo que de las dos es la más calculadora...


y hasta aquí puedo leer, que no te quiero contar como acaba... lo que sí te diré es que el final me pareció increíblemente genial... uno de esos finales que tan bien se le dan a la wharton...


que me encantó, claro... así que como te podrás imaginar ya estoy pensando que tendré que buscar algún otro libro suyo, ya que creo que es bueno tener un wharton por casa por si acaso...





y ahora corto y cierro... que aunque ya sé que en lo que queda de mañana no voy a ser capaz de terminar nada de lo que tengo a mitad, tendré que ir a hablar con la jefa y decidir entre las dos que hacemos hoy de segundo plato...

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